Una atractiva ruta discurre en O Saviñao por las riberas del Miño
08 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Entre los lugares de A Reguenga y Fión discurre uno de los tramos -de 5,9 kilómetros- de la larga ruta de senderismo de la Ribeira Sacra del Miño, acondicionada en tiempos recientes por la Asociación Veciñal do Saviñao. Como el resto del itinerario, se caracteriza por su gran atractivo paisajístico.
El punto de partida está en la parte baja de la aldea de A Reguenga. El camino que hay que tomar surge a la izquierda en una curva de la carretera. A unos doscientos metros del inicio pasamos junto a una vieja fuente y después torcemos a la derecha por otro camino que desciende. En este tramo conviene estar atentos las señales indicativas debido a los giros que hay hacer a derecha y izquierda, que pueden causar confusión.
Tras cruzar un arroyo, hay que marchar en paralelo al mismo hasta el kilómetro 0,5 para salir después a la carretera que baja de A Reguenga. Giramos a la izquierda y andamos por ella unos sesenta metros, torciendo luego por un camino a la izquierda que vuelve a cruzar el arroyo. Entramos en una zona húmeda y de abundante vegetación, donde surgen varios desvíos a izquierda y derecha que hay que ignorar, siguiendo de frente hasta el kilómetro 1,1. Aquí dejamos el camino principal y tomamos un sendero a la derecha que cruza un pequeño bosque de acacias. La senda entra luego en una zona de viñedos e inicia un descenso en zigzag. Tras caminar unos doscientos metros, hay que dejar el sendero -el propietario de una viña cerró el paso- y continuar el descenso por un bosque de robles hasta una pista asfaltada, en el kilómetro 1,3.
Viñas abandonadas
En este lugar hay que torcer a la izquierda y andar unos 250 metros por el asfalto hasta un sendero que arranca a la derecha y que debemos seguir. Avanzamos entre bancales y viñedos abandonados hasta una antigua bodega que hay que bordear por la izquierda. Después giramos a la derecha, bajando entre viñedos, para desembocar en una pista de tierra. Giramos a la izquierda y andamos unos doscientos metros hasta salir a una pista cementada por la que seguimos la ruta y el descenso en dirección al río Miño. En este tramo la vegetación -robles, castaños y madroños- se alterna con plantaciones de viñedos.