Hacia las cuevas de Toldaos

C. RUEDA / F. ALBO MONFORTE

O INCIO

En Romariz, en el municipio de O Incio, comienza un sendero envuelto en tradiciones históricas y legendarias En la localidad de Romariz, del municipio de O Incio, nace un antiguo camino que lleva hasta las cuevas calcáreas de Toldaos, las cuales quizá hayan servido como habitación humana en los tiempos del Paleolítico. La ruta discurre por uno de los bosques de robles más notables de la zona y bordea los yacimientos prerromanos de Rendar. Al interés natural e histórico de este camino se une el recuerdo legendario de la batalla de O Viso, que, según la tradición, se libró en estas tierras hace doce siglos.

08 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La ruta comienza en las inmediaciones del pazo de Romariz, una histórica construcción señorial del siglo XVI, reformada por completo en el siglo XVIII. El sendero arranca a la altura de las casas de la localidad y asciende durante el primer kilómetro hasta llegar a un cruce de caminos, donde tomaremos el de la derecha. A los doscientos metros, entramos por un desvío a la izquierda y desde aquí el camino inicia una pendiente suave, que se hará algo más acusado a medida que nos acerquemos a las cuevas. En este tramo aparecen varios senderos a ambos lados del camino principal, por los que no nos debemos internar so pena de extraviarnos. En el último kilómetro atravesamos una de las más hermosas carballeiras de O Incio. Al pasar por aquí bordeamos el castro de Rendar, con más de quinientos metros de perímetro, noventa de diámetro y tres fosos defensivos. El sendero que acaba para nosotros a la altura de un arroyo, aunque sigue hasta el pueblo de Sobrado. Cruzamos el cauce, que discurre en la parte inferior de un prado, caminamos unos metros por la orilla en sentido ascendente y llegamos a la entrada de las grutas. Posible refugio prehistórico La cuevas de Toldaos se abren en una masa de roca caliza, como las demás cavidades subterráneas que existen en las montañas del sur lucense. La entrada a la gruta principal apenas supera los dos metros de altura, pero el tamaño de la cavidad disminuye con rapidez a medida que nos adentramos en ella, por lo que resulta prácticamente imposible continuar la exploración. La caverna, además, presenta señales de derrumbe en su entrada. No hay que descartar que haya servido de refugio humano en tiempos prehistóricos, aunque todavía está pendiente de ser estudiada en detalle. Las demás cuevas y grietas existentes en el lugar de Toldaos apenas tienen mayor interés debido a su estrechez y a las malas condiciones de accesibilidad. Algunas de estas grutas están comunicadas entre sí.