Enero del 2001: El invierno húmedo que hizo caer un trozo de la muralla de Monforte

MONFORTE DE LEMOS

La antigua construcción sufrió un aparatoso desplome hace 25 años

19 ene 2026 . Actualizado a las 20:06 h.

El año 2001 no empezó en Monforte con buen pie. A los cuantiosos daños causados por las riadas del Cabe entre el otoño y el invierno se sumó el derrumbe de una parte de la muralla de la fortaleza de San Vicente, debido a las filtraciones de agua causadas por las intensas lluvias. El desplome se produjo el 7 de enero y afectó a un tramo de unos veinte metros de longitud situado en la calle Santo Domingo. Una información publicada en la edición local de La Voz el día 9 señalaba que el episodio podría haber acabado en una tragedia, ya que las toneladas de escombro que cayeron sobre la calle habían estado a punto de alcanzar a varias personas que salían en ese momento de oír misa en la vecina iglesia de Santa María da Régoa.

Días después, el 18 de enero, otra noticia de La Voz señalaba que el Consello da Xunta había decidido destinar —antes de que acabase ese mes— una partida de más de cuarenta millones de pesetas para reparar el destrozo. «La Consellería de Cultura inició conversaciones con la empresa Resconsa, que se hizo cargo de la recuperación de la muralla de Lugo y realizará las obras en el conjunto monumental de San Vicente», decía asimismo la información. Fuentes de este departamento habían confirmado que el acuerdo sería adoptado en una reunión que debía celebrar ese mismo día el Gobierno gallego «salvo que este punto no pueda entrar en el orden del día por cuestiones administrativas». En ese caso, la financiación de los arreglos quedaría resuelta en otra reunión a la semana siguiente.

El presupuesto destinado por la Xunta, por otro lado, coincidía con la estimación realizada por un arquitecto de la delegación provincial de Patrimonio que había supervisado el tramo de muralla al día siguiente del derrumbe. «La evaluación del Concello asciende a 100 millones de pesetas e incluye también los desperfectos de la avalancha de escombro en la vía pública y en los servicios municipales», indicaba además la información de este diario del 18 de enero.

Medidas de seguridad

La noticia indicaba también que el Ayuntamiento de Monforte había cerrado con vallas el tramo de la cuesta de Santo Domingo sobre el que se había desplomado la muralla y una parte de la calle Pescaderías —situada por encima de ella— que había sido resquebrajada por el derrumbe. Una parte del pavimento que permanecía en pie fue cubierta con plásticos para evitar que siguiese filtrándose el agua de la lluvia y acentuase la erosión. Estas medidas de seguridad, según anunció el gobierno local, seguirían vigentes hasta que terminasen las obras de rehabilitación de la muralla.

Desde el día del derrumbe, por otro lado, se habían registrado pequeños desprendimientos de piedras que inquietaban a los vecinos. El propietario de una de las viviendas más próximas a la zona del desplome fue alojado por el Concello en un hotel hasta que concluyesen los trabajos de recuperación.

El suceso también dio lugar a polémicas. Según una información publicada en La Voz el 10 de enero, el BNG de Monforte acababa de difundir un comunicado en el que aseguraba que el desplome de la muralla no tenía que ver con su construcción y con los materiales utilizados en ella —como había afirmado el alcalde, por entonces Nazario Pin— sino con la «desidia» del gobierno local. La formación nacionalista consideraba que en los anteriores cuatro años las autoridades municipales no se habían preocupado de reparar el descalce y el minado que presentaba la muralla después de la demolición de dos casas adosadas a ella, una actuación que había sido incluida en un proyecto de restauración que el Ayuntamiento recibió en 1996. El hecho de que en el mismo lugar se hubiese registrado otro derrumbe en 1964, a su juicio, hacía fácil prever el nuevo desplome.

Retirada de los escombros y trabajos de rehabilitación del tramo derruido

Una información publicada en este diario el 26 de enero del 2001 recogió las actuaciones de reparación de la muralla medieval de Monforte que el conselleiro de Cultura, Comunicación Social e Turismo —cargo ocupado en esas fechas por Xesús Pérez Varela— acababa de presentar a la Xunta. Estas medidas fueron incluidas en una memoria que señalaba que estaba previsto invertir en ellas cerca de 43 millones de pesetas. Las acciones, según indicaba la noticia, ya habían comenzado con «la retirada de los mil metros cúbicos de escombro que taparon por completo la cuesta de Santo Domingo y que derribaron parte de dos inmuebles». Uno de estos edificios estaba deshabitado y el otro era utilizado como bodega por su propietario. Estos trabajos se habían completado el 11 de enero.

Las siguientes actuaciones previstas por la consellería —decía asimismo la información de La Voz— consistirían por una parte en «demoler la parte de muro que quedó en pie para la posterior restauración de todo el tramo de muralla». También sería necesario excavar el terreno para cimentar de forma correcta el nuevo muro. El proyecto contemplaba además apuntalar las viviendas de la calle Pescaderías cuyas fachadas se encontraban a menos de dos metros del lugar donde se registró el desplome mientras durasen las obras de restauración.

Estructuras auxiliares

Por otro lado, se preveía construir estructuras auxiliares para proteger el área de actuación e instalar un andamiaje para recomponer el tramo derruido de la muralla, de 15 metros de altura. Para colocar los bloques de piedra sería preciso utilizar una grúa.