Las cigüeñas dan la voz de alerta sobre la contaminación por pesticidas y mercurio

Fina Ulloa
fina ulloa OURENSE / LA VOZ

MONFORTE DE LEMOS

Nido de cigüeñas en Maceda, una de las zonas estudiadas.
Nido de cigüeñas en Maceda, una de las zonas estudiadas. Santi M. Amil

Un estudio que analizó plumas recogidas en nueve zonas de Galicia detectó sustancias prohibidas desde hace décadas

11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Llevamos mucho tiempo alertando de que existe una contaminación invisible por el uso de pesticidas y otros productos asociados a la actividad agropecuaria que afecta a la biodiversidad. Ahora tenemos los datos. Ya no pueden decir que son películas nuestras y que somos alarmistas». Así expresaba Nancy Blanco, coordinadora del colectivo Amigas das Cegoñas, su satisfacción por haber concluido el proyecto In-visiple Pollut.

Esta iniciativa, en la que llevaban trabajado dos años con financiación de Ecoloxistas en Acción y el apoyo del programa Libera de SEO Birdlife y Ecoembes, buscaba verificar la presencia de pesticidas con componentes peligrosos y de mercurio en distintas zonas de Galicia. Y los encontraron. Analizando las plumas de cigüeña blanca recogidas en 23 nidos de las provincias de Ourense, Pontevedra y Lugo, han detectado once productos peligrosos. Siete de ellos, además, contienen sustancias prohibidas por la normativa europea desde hace décadas.

Es el caso del DDT y la dieldrina, que se usan contra varias plagas de cultivos; la atracina, presente en herbicidas o el DEET, utilizado como repelente de insectos y que, según este estudio, está presente en las nueve zonas en las que se recogieron las muestras. En concreto, esas plumas proceden de anidamientos en Abeledo y Convite (Abadín), Monforte, Castro de Rei, Lugo, Cospeito, en las areneras de Sandiás, en A Limia, en Maceda y también de la colonia que se ubica en el entorno de esa comarca ourensana.

Pero la existencia de esos contaminantes no es el único dato preocupante del informe elaborado por María Bouso, Ana Castiñeira, Ángel Fernández, María Llompart y Zulema Varela sobre esta investigación. De los datos aportados por la unidad de Ecología de la Facultad de Biología, el Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales y el Aquatic One Health Research Center de la Universidad de Santiago de Compostela —que participaron en el estudio—, se desprende que hay más concentración de mercurio en el raquis (la parte dura central) que en las barbas de las plumas. Esa circunstancia apunta a una exposición interna y prolongada a través de la dieta.

«Podría pensarse que las cigüeñas, que son aves migratorias, se contaminaran en zonas en las que, como en el norte de África, no existe limitación de uso para ciertas sustancias, pero hablando con los agricultores en las encuestas que hacemos, algunos te reconocen que tienen guardados desde hace muchos años productos y que de vez en cuando los usan», matiza Nancy Blanco.

Una pista de que esa contaminación es local está en las diferencias que aparecen en las analíticas, dependiendo de la zona de anidamiento en la que se hayan recogido las plumas. Hay más mercurio y niveles más altos de pesticidas en zonas de agricultura intensiva, especialmente donde se cultiva maíz para grano y hay pastos y huertas, como en Sandiás. Por el contrario, los niveles más bajos están en zonas dedicadas a la ganadería tradicional, como Maceda, o en las que se cultiva maíz forrajero, patata o trigo.

Los investigadores apuntan además en las conclusiones que, pese a que las concentraciones de esos contaminantes detectados «fueron generalmente bajas, su presencia sigue siendo motivo de preocupación debido a su alto potencial de bioacumulación y al riesgo de efectos subletales en la fauna silvestre expuesta».