Los temporales registrados ese año dejaron cuantiosos daños materiales
28 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Durante el otoño del año 2000 y el invierno siguiente se produjeron en Galicia numerosos temporales de lluvias que provocaron desbordamientos de ríos y grandes daños materiales. Monforte no fue una excepción. El 28 de diciembre de ese año, la edición local de La Voz recogió las estimaciones del Ayuntamiento, según el cual una riada del Cabe registrada el día 6 de ese mismo mes —que no era la primera de la temporada— había causado pérdidas en propiedades municipales valoradas en más de trescientos millones de pesetas. Pero la cuantía final de las indemnizaciones oficiales que solicitaría el Concello no se quedaría ahí, ya que dependería también de la evaluación de los daños registrados en propiedades particulares, aún pendiente de concluir.
«Hasta ahora, en las oficinas municipales solo se han tramitado ochenta solicitudes», precisaba la noticia. Fuentes municipales, por otro lado, señalaban que el volumen de formularios disponibles para presentar las declaraciones de daños que se habían retirado de las oficinas municipales era muy superior a las solicitudes que se habían presentado hasta entonces, por lo que se esperaba que este número aumentase de modo significativo. El Ayuntamiento había decidido a este respecto que a partir del mismo día 28 las solicitudes de ayudas se podrían presentar también en la Casa de Cultura y en la oficina de turismo, no solo en la casa consistorial. El alcalde, Nazario Pino, hizo un llamamiento para que los vecinos efectuasen «canto antes» las declaraciones de daños, con unas estimaciones «axustadas á realidade».
El día anterior, por otra parte, se había celebrado una reunión entre el conselleiro de Presidencia y los representantes de 39 municipios gallegos afectados por las inundaciones. Ese encuentro marcaría el inicio de la cuenta atrás para solicitar indemnizaciones. En Monforte, los desperfectos en bienes municipales habían afectado a «viales, infraestructuras diversas, inmuebles y mobiliario urbano», señalaba la información de La Voz.
A raíz de los temporales de lluvias, por otro lado, varias comunidades de vecinos habían solicitado al Ayuntamiento de Monforte la ampliación de los colectores, pero el alcalde consideraba que una actuación de ese tipo no serviría para reducir riesgos en caso de que se produjesen nuevas crecidas. «Se o nivel do río chega ao dos sumidoiros, a auga entra en vez de saír, teñan un metro de diámetro, dous ou catro», decía el regidor. Nazario Pin, por el contrario, admitía la necesidad de corregir las deficiencias en infraestructuras que facilitasen los embolsamientos de agua. En las inmediaciones de la carretera N-120 y de la variante urbana, señalaba a este respecto, «as condicións do terreo son moi distintas de hai anos» y en las actuaciones realizadas en estas zonas «non se pensou nunha gran crecida».
Posibles soluciones
La información de La Voz indicaba asimismo que el Ayuntamiento de Monforte se había dirigido a la Confederación Hidrográfica del Norte, a la Consellería de Política Territorial y a la demarcación de carreteras del Ministerio de Fomento «para estudiar conjuntamente la solución a este tipo de problemas». Por otro lado, técnicos de urbanismo que fueron consultados por este diario coincidieron en señalar que la supresión de las cañadas de escorrentía había sido un factor determinante en las recientes inundaciones. «O problema é que estas cousas se esquecen con demasiada facilidade», apuntaba un arquitecto.
Otra información publicada por La Voz el 19 de ese mes señalaba que solo el cese de las lluvias a media tarde del día anterior había impedido un nuevo desbordamiento generalizado de los ríos del sur de la provincia. Por este motivo, los servicios de emergencia se habían puesto en alerta en Monforte, Chantada y Sarria.
Una situación que se repitió a principios de enero del 2001
La situación meteorológica no mejoró con el cambio de año, ya que el 5 de enero del 2001 se produjo otro desbordamiento en el tramo urbano del Cabe. «La imagen de las bombas de achique desalojando agua de los sótanos volvió ayer a las calles céntricas de Monforte», decía una información de la edición local de La Voz al día siguiente. Era la segunda vez en el intervalo de un mes que las crecidas provocaban «graves daños en numerosas viviendas».
Los efectos de esta nueva riada, precisaba la noticia, se habían hecho sentir sobre todo en las calles Huertas, Abeledos y Ourense, aunque también se repitieron los embolsamientos de agua en diferentes puntos del extrarradio, como la intersección de la variante urbana con la calle Chantada o el entronque de la carretera N-120 con la calle Reboredo, donde fue necesario implantar cortes de tráfico. Además se volvieron a anegar varias fincas próximas al canal del regadío Val de Lemos.
Cien peticiones de ayuda
La noticia publicada por La Voz el 6 de enero del 2001 señaló asimismo que el día anterior el alcalde de Monforte confirmó que se había elevado a un centenar el número de solicitudes de ayuda presentadas por propietarios particulares debido a los daños causados por las inundaciones. «El plazo de tramitación finalizaba inicialmente el próximo 10 de enero, pero ahora está por ver la respuesta de la subdelegación del Gobierno a la propuesta de ampliación que formulará Nazario Pin», decía la información, añadiendo que —según su criterio— «as avarías e graves desperfectos» que se habían vuelto a registrar justificaban que se prorrogase ese plazo.