El comercio presiona para que se limite la actividad del mercadillo
MONFORTE DE LEMOS
El alcalde informó de la problemática a los vendedores a alimentos
03 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«Tede en conta que hai un problema». Fue la frase más repetida por el alcalde en la reunión que mantuvo ayer con un grupo de vendedores del mercadillo del Parque dos Condes. En el encuentro, celebrado a primera hora de la tarde en la casa consistorial, participaron solo los titulares de los puestos en los que se despachan productos alimenticios. No se habló de la ordenanza ni de posibles traslados para resolver el problema al que aludió con insistencia Severino Rodríguez. Pero parece que esta vez el Ayuntamiento está dispuesto a atajarlo.
«Existe un problema e non queda outra que abordalo. Nese mercado hai unha serie de incompatibilidades que imos ver como se poden arranxar, se é que teñen algún arranxo. Do contrario, teranse que tomar medidas e punto», declaró el alcalde. Severino Rodríguez no fue más allá en su valoración. Tampoco los vendedores pudieron ser más precisos, fundamentalmente porque nadie parece tener claro cuál va a ser el rumbo del mercadillo. «Nós preguntamos, pero non se nos dixo como vai continuar. Nin sequera se vai continuar», dijo uno de los participantes en el encuentro.
El problema para los vendedores de alimentos que acuden los domingos al Parque dos Condes se plantea por partida doble. De un lado está la reglamentación que restringe la comercialización a los que tengan su actividad regularizada. Por otra parte, el gobierno local es consciente del descontento existente entre un sector del comercio local. Un malestar del que se hicieron eco en los últimos meses los partidos de la oposición.
Una posible reubicación que todavía no se plasmó en el papel
Poco se sabe de la ordenanza que regulará el mercadillo dominical del Parque dos Condes. Los responsables municipales avanzaron hasta ahora algunas de sus intenciones. Pasarían por mantener el rastrillo de segunda mano y llevar los puestos de alimentación al exterior de la plaza de Abastos. La venta de ropa, con arreglo a ese guion, solo tendría cabida en la feria. Ninguna de sus propuestas aparece reflejada, sin embargo, en el «adelanto de borrador que debatieron los portavoces hace algo más de un mes, que se limita a dibujar el marco legal de este tipo de actividades.
Los vendedores con los que habló el alcalde habían sido citados el día antes por un emisario municipal. El próximo domingo, aprovechando la celebración de un nuevo mercadillo, se reunirán entre ellos. Todos parecen dispuestos a abonar una cuota, pero no existe unanimidad en cuanto a una posible redistribución de puestos. «La gente se acerca a ver cosas de segunda mano y acaba comprando unos tomates. Y al revés. Aquí nos beneficiamos unos de otros», explica uno de los ambulantes.
Situación precaria
Lo único que sacaron en limpio los vendedores tras entrevistarse con Severino Rodríguez es que «hay problemas por el descontento de los comerciantes de Monforte». «El domingo en Monforte no hay nada y en el mercadillo vende gente que está en situación precaria que va ganando algo», dice uno de los titulares de los puestos.