Avanza el mes de junio, se aproxima el fin de curso y los tradicionales festivales que ponen fin al año escolar se multiplican por el sur lucense. Este año, por cierto, la organización de las fiestas de fin de curso está resultando un tanto complicada en Monforte, donde las obras del Plan E tienen fuera de servicio los auditorios del centro multiusos y la Casa de Cultura y el salón de actos de la residencia de la tercera edad. Hubo colegios que tuvieron que dividir estas celebraciones por cursos, al no contar con espacios que puedan albergar a la vez a todos los alumnos y padres. Este no fue el caso de la escuela de danza tradicional gallega de la asociación cultural Lemavos , dirigida por Antonio Fernández Milo , que despidió el curso el pasado viernes con una actuación en Casino Ateneo de Monforte. La entidad cuenta con numerosos alumnos de toda la comarca, que reciben sus clases en este mismo local.
Tampoco hubo problemas de estrechez en el colegio monfortino Fundación Torre de Lemos , que recuperó ayer la costumbre de celebrar la fiesta de fin de curso en su pabellón deportivo, donde hay espacio suficiente para estas celebraciones. La mañana empezó con una serie de juegos para los alumnos, que luego asistieron a una misa en la capilla del colegio y compartieron una comida de confraternización en el comedor. Lo mejor llegó con el festival, en el que los alumnos de todas las etapas escenificaron piezas que ensayaron durante las últimas semanas. El público pudo disfrutar de una serie de números denominados «Amigos del corazón», «Remix de verán», «A canción do Mundial», «Que sí, que no», «Me gusta mi novio», «Dame fuego», «Musical y baile aeróbico» y «El club del chiste».