TRIBUNA | O |
21 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.TERMINADAS YA las Fiestas Patronales de Monforte, mi ciudad, y después de unos días de reflexión y con la mente clarificada, me manifiesto también en nombre de muchos monfortinos y conciudadanos, por la puñetera idea de tirar una salva de bombas de palenque el día 15 a tempranas horas -a las nueve de la mañana- para recordarnos por si alguien no lo sabía, que empezaba el día más festivo, el día más esperado, el día grande en honor de la santa patrona. Pero de ser así, lo más lógico es que se lanzaran dichos fuegos artificiales el día anterior a las doce de la noche, es decir, a las cero horas, que es cuando comienza el día festivo. O también antes o después de la santa misa de este mismo día. Pero los usos y costumbres -que a veces son los que crean las leyes- mandan, de ahí el motivo de que todos los años se repita esta barbarie, para fastidiarnos sobretodo a los que ya llevamos disfrutando tres días y tres noches de fiesta, con los consiguientes ajetreos que ello conlleva y que tenemos encima del cuerpo, como mandan los cánones. Más bien que una salva de cohetes anunciándonos que las fiestas están ahí, que aún continúan, lo de este año parecía un bombardeo que iniciaba el ritual de un agravio a la memoria del dios Morfeo, a costa de las almas dormidas que se encuentran plácidamente encamadas para recuperar la energía perdida y poder así, recargar las pilas ya medio gastadas. Esperamos que el próximo año, séptimo de este siglo XXI, y con el pueblo y la tolerancia siempre por delante, sepan los ejecutivos o comisionados de nuestra fiesta mayor, que el bienestar y el descanso corporal mañanero aunque no formen parte del programa, deberían tenerse en cuenta, ya que son estimulantes para alegrar el espíritu y poder terminar las fiestas sin trágalas ancestrales. Por la opinión de una gran mayoría generalizada, que así sea. Por la mía en particular, amén.