Crónica | Los mejores de Ribeira Sacra Los vinos ganadores de la cata representan a la práctica totalidad de las zonas vitícolas de la denominación de origen
27 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Seguir insistiendo en el minifundismo de las subzonas en pleno apogeo de la globalización induce a más de un equívoco al valorar los resultados de la última cata de Ribeira Sacra. Sobre el papel tres de las seis bodegas ganadoras corresponden a la subzona de Amandi, pero una cosa es la sede de las bodegas y otra muy distinta la procedencia de las uvas con las que elaboran sus vinos. En la práctica, los premios han sido más generosos de lo que pudiera parecer a simple vista con la gran diversidad vitícola de esta denominación de origen. Pese al mito de los blancos de Amandi, que en realidad se cimentó sobre la elaboración del tostado , un vino de sobremesa elaborado con uvas pasificadas, lo cierto es que en las laderas del Sil suelen tener mejor acomodo las variedades tintas. Y los resultados de la cata de Ribeira Sacra se han ajustado a la lógica implacable de suelos, horas de insolación y pluviometrías. Si Regina Viarum -primer premio en blancos- utiliza mayoritariamente para esta etiqueta uvas de Quiroga, Don Bernardino -tercero este año y ganador en el anterior- recurre a la ribera del Miño para obtener la materia prima. Las bodegas de Horacio Gómez y Emilio Rodríguez consiguen así vinos con una frescura que difícilmente se puede extraer en las laderas de Amandi o Doade, donde godello, treixadura y albariño tienden al exceso de grado y a la sobremaduración. Tampoco están tan presentes este tipo de problemas en las riberas de parroquia ourensana de Abeleda, donde se elabora Peza do Rei, una original mezcla de variedades autóctonas que obtuvo en el segundo premio en esta categoría en el certamen de Ribeira Sacra. De los condicionantes del Sil para la elaboración de blancos se desprende que el premio de los tintos difícilmente debería escapársele a las bodegas de Amandi. Así fue en la cata de este año, en la que destacó por encima de todos los demás Cardenal Rodrigo de Castro, de Adegas Soutelo, un vino que expresa muy bien el perfil de la zona en la que se elabora y que estas alturas suele exhibir todo su poderío. Más llamativo fue el segundo segundo premio, que se llevó Veiga do Bacelo, una joven marca elaborada en Chantada el bodeguero de Eiré Xosé Manuel Moure Moure, propietario de Adegas San José. Por el contrario, era de esperar la presencia entre los mejores de Don Pío, un tinto muy personal de la ribera ourensana del Bibei que prefiere explorar los caminos menos trillados de la Ribeira Sacra.