LA TRIBUNA | O |
21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.SÍ, YA sabemos que aún estamos a dieciséis meses vista de las próximas elecciones municipales. Ahora bien, en el ambiente -un ambiente bien enrarecido, por cierto- se nota que el proceso de recalentamiento de motores ha comenzado. No sólo se trata de que en el PP, al amparo de la inyección energética que supone la renovación de su plana autonómica, se tenga orientado el punto de mira y estén en la búsqueda de candidatos cabezas de lista para irles dando el barniz ante la opinión pública, sino de que se produce una generalizada eclosión de incidencias de toda índole. Véanse si no, y a modo de ejemplo, los aconteceres en las cabeceras de comarca del sur de la provincia. En Monforte de Lemos se está alcanzando el cénit de la refriega con intervenciones acusadoras de las más diversas índoles y con expresiones que rozan la raya del ilícito penal. En Chantada debe de ser un sinvivir el ejercicio de constante equilibrio en el que se aprecia al primer mandatario cada vez que salta a la palestra el asunto del canon del embalse, la inversión de la Diputación y el dilema entra la defensa de los intereses municipales y la recomendable fidelidad al jefe provincial. Y en Sarria, ¿qué quiere el lector que les cuente de la política local de Sarria cuando los intereses personales, el gusto a la poltrona y el culto al yo de más de un político han hecho que se perdieran cuando menos dos legislaturas? Así, para emponzoñar más las cosas, sin duda tendremos una largísima precampaña de la precampaña que fraguará, cual elemento armado tan duro como el rostro de más de un político, en la aparición en escena de candidaturas independientes cuya aspiración, recogiendo desechos y remiendos de aquí y de allá, será la de obtener un mínimo éxito representativo con el que aspira al poder.