JESÚS GARCÍA BERNARDO PUNTO DE VISTA
08 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Habiendo discurrido ya bastantes días desde las elecciones a las Cámaras Agrarias, y con el sosiego que el paso del tiempo supone, no es mal momento para comentar los resultados y la repercusión de los mismos en el orden político. Dos son las consideraciones que habrán de realizarse. Por un lado, la pírrica victoria, convertida de facto en derrota, de la candidatura avalada por el PP, la de Xóvenes Agricultores y la trascendencia de los acontecido en la Ribeira Sacra. Por lo que se refiere a lo primero, no estaría de más que el PP tomase buena nota de resultados tan peculiares como Paradela y Láncara, mientras que el affaire de la Ribeira Sacra debería hacer recapacitar al PP acerca de las actuaciones en todo el sur de la provincia, en particular de los municipios de Sober, Chantada y Monforte. Pudiera estarse ante el germen de candidaturas independientes de cara a las municipales y cuyo fruto, en unión de situaciones tan peculiares como las de Sarria, bien pudiera ser el de un vuelco espectacular en muchos municipios del centro sur y sur de la provincia. La pérdida de influencia del PP, con cismas que tienen su origen en incompresibles actitudes, como el dar la espalda a la realidad social más palpable y el empecinamiento en sostener contra viento y marea a personas que no gozan precisamente del fervor popular puede llevar a una merma de la hegemonía política, no sólo en municipios donde las cosas no están precisamente bien para el partido de la derecha sino incluso en municipios donde goza al día de hoy de prevalencia. ¿Se imaginan lo que podría suponer una alianza de los grupos que en los distintos municipios comienzan a hacer frente al poder oficialista que se ejerce desde el PP en Lugo?