Luis Buitrón Amaro despunta en redes sociales con una serie de vídeos de recetas gallegas de fácil preparación y aliñadas con humor
20 mar 2026 . Actualizado a las 11:01 h.«Este sábado tengo que hacer un arroz», dice el monfortino Luis Buitrón Amaro. Es para sus amigos, entre los que está cada vez más solicitado. «Últimamente —dice— parece que voy a tener que abrir un negocio de reparto de comida a domicilio [risas]. Todo el mundo me dice ‘Luis, prepárame esto; Luis, quiero probar algo de lo que cocinas'». Con solo siete episodios de la serie «52 recetas gallegas en 52 semanas» —y alguna que otra concesión a la gastronomía foránea— suma más de 50.000 seguidores en sus cuentas de TikTok e Instagram. Camino de los 23 años y con la carrera de Derecho terminada, cocina para relajarse y se declara «muy fan de Arguiñano». No se le da nada mal, para suerte de la familia y también de su pandilla.
«Ya desde muy pequeño me gustaba la cocina. Con cinco años siempre estaba al lado de mi abuela haciéndole preguntas. A los 14 me puse a probar cosas. Hacía recetas para mí, sacaba fotos y poco más», comenta Buitrón. El salto a las redes sociales fue el pasado mes de diciembre. «Mi madre me dijo: ‘Oye, Luis ¿y qué haces con todas las fotos de lo que cocinas?'. No estaba haciendo nada con ellas y ese mismo día me dio por abrir las cuentas». Cada semana publica un vídeo, de entre un minuto y minuto y medio de duración, de su serie sobre cocina gallega. «Actualmente —señala— es lo que más estoy haciendo, aunque de vez en cuando también subo algún vídeo de cocina variada extranjera o clásicos como hamburguesas y cosas de ese estilo».
El imperio en tapas
De platos gallegos, saldrá un vídeo todos los domingos hasta completar los 52 episodios programados. «Fue la idea que me vino a la cabeza. Así enseño bastante la cocina gallega y hay una fecha fija para terminar». ¿Y entonces qué? «Eso —añade— ya se verá. El futuro no se planea». Por ahora, ha iniciado una serie complementaria bajo el llamativo título de «El Imperio español en tapas». Consiste en convertir en tapa un plato típico de los países vinculados al mapa de lo que algunos historiadores definen como el primer «imperio global». «Por ejemplo, si hablamos de Argentina se me ocurre preparar un choripán», sugiere.
La idea es que los propios seguidores le propongan el país para el que debe diseñar la tapa. ¿Si sale Filipinas?. «Me encantaría —contesta al momento—. A ver si alguien se anima. En Filipinas tienen platos muy ricos, dicen que el lechón asado está buenísimo». De momento, un primer episodio de esa serie culinaria imperial que está dedicado al castizo bocata madrileño de calamares, que el vídeo propone acompañar con un vermú rojo. Aunque su padre es el presidente de la Federación Española de Enólogos, no ha incluido en ninguna de sus recetas maridajes con vinos.
Luis Buitrón se declara autodidacta y deja claro que no tiene mayores pretensiones con esto de la cocina: «Me relaja, es una distracción. Me sirve de hobby, pero lo prioritario es mi profesión». La elección mayoritaria de platos gallegos es, según explica, una forma de reivindicar una gastronomía que considera en peligro. «Hoy en día —apunta— abren un montón de hamburgueserías. Y no lo veo mal, pero pienso que la cocina tradicional se está perdiendo. Las hamburguesas y las pizzas están riquísimas, pero los platos de aquí merecen conservarse aunque lleve más tiempo prepararlos».
De su madre y la abuela
Del recetario autóctono ha preparado caldo, cocido, empanada, callos, orejas de carnaval, merluza a la gallega... Los vídeos son ágiles, muy prácticos para el que quiera aprender, e incluyen siempre un toque de humor. El episodio de cómo hacer un huevo frito arranca con Buitrón en la cama despertándose sobresaltado después de una pesadilla en la que parece no dar abasto en la cocina. Por San Valentín, a falta de pareja se obsequia a sí mismo con el plato elegido. «Soy —confiesa— muy fan de Arguiñano, me encanta. De pequeño siempre lo seguía y aún hoy lo pone mi madre en la tele y lo vemos juntos. De ella y de algunos libros de cocina saco la base de las recetas gallegas. Bueno, de mi madre y de mi abuela».
Luis Buitrón reconoce que nunca ha ido a un restaurante de postín. No se deja deslumbrar por las estrellas Michelin y dice que también hay locales increíbles de comida tradicional ajenos a ese universo mediático. Sobre su serie de recetas gallegas, asegura que nunca pensó que le pudiese interesar a tanta gente. «Veo mucho de cocina —argumenta—, estudio mucho y me informo un montón, pero no soy un profesional. Supongo que la gente percibe lo mucho que disfruto.