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Pulso en Monforte para que una casa blasonada quede libre de pagar el IBI

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Toma de muestras para avalar la antigüedad de la presencia del escudo
Toma de muestras para avalar la antigüedad de la presencia del escudo

El propietario encarga un estudio técnico para demostrar que el escudo tiene los cien años que exige la ley para obtener la exención

01 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde finales del pasado año no parecen quedar muchas dudas legales al respecto. El Ministerio de Hacienda aclaró entonces, a instancias de la Subdirección General de Tributos Locales, que las casas blasonadas están exentas del pago del impuesto de bienes inmuebles (IBI), siempre que el escudo y la edificación en cuya fachada se encuentra acumulen más de un siglo de antigüedad. En Monforte, el propietario de una casa del casco histórico que cumpliría esos requisitos está inmerso desde hace medio año en un tira y afloja con el Ayuntamiento para conseguir que le sea aplicada esa exención fiscal.

Evaristo Lemos, empresario originario de Monforte afincado en Barcelona, decidió solicitar que se le liberase del pago del IBI a raíz de la noticia que daba cuenta del pronunciamiento de la Dirección General de Tributos. Cinco años antes había adquirido para su restauración integral una casa blasonada de sillería, de planta rectangular y bajo y una altura, situada en barrio de San Antonio. Fundada a comienzos del siglo XIX por descendientes de un secretario de los condes de Lemos, actualmente forma parte del catálogo de construcciones protegidas por el plan especial del conjunto histórico. La solicitud de exención, sin embargo, no fue informada favorablemente. Desde el punto de vista municipal, no está probado que el escudo de la familia esté allí desde hace un siglo.

Cuestión de coherencia

«No es una cuestión económica, sino de coherencia. Cuando costeas una rehabilitación así, lo que menos te preocupa es el recibo del IBI. Pero tampoco puedes renunciar a aquello a lo que tienes derecho. No me parece que casos como este ayuden a promocionar la conservación del patrimonio», dice el titular de la vivienda, en la que reside con su familia en las temporadas que pasa en Monforte.

El estudio sobre el inmueble elaborado por el investigador monfortino Felipe Aira que acompañaba la primera petición no sirvió de mucho. Según su trabajo, la vivienda del Campo de San Antonio consta en el padrón de la contribución de 1846 y lo razonable sería pensar que el escudo de la familia fundadora figurase en ella desde un primer momento. No lo consideran así, sin embargo, los técnicos municipales, que denegaron en ese primer intento la exención del IBI solicitada por Evaristo Lemos.

Hace más de dos meses, el propietario del inmueble presentó una segunda solicitud, acompañada de un estudio de una consultora especializada que realizó catas en el escudo, la fachada y el muro situado en la parte trasera del inmueble, que linda con el convento de Santa Clara. En los dos primeros casos, los métodos analíticos demuestran que la antigüedad es superior al siglo. A estas alturas, la respuesta municipal todavía no llegó.

Renovatio Restauración, empresas especializada en conservación del patrimonio artístico, realizó por encargo de Evaristo Lemos seis catas en la casa con el número 11 del campo de San Antonio, cuyo escudo figura recogido como BIC en el plan especial de protección del conjunto histórico de Monforte. Tres se llevaron a cabo en el blasón y las tres restantes en el entorno del mismo. En solo una de ellas, realizada en la parte trasera, las analíticas indican que hubo una reconstrucción posterior, posiblemente a causa de un derrumbe, por lo que no se puede acreditar que tenga más de cien años.

Por el contrario, los expertos no albergan duda alguna sobre esa antigüedad tras analizar las otras muestras. «Su compuesto —detalla el estudio— es una argamasa tradicional y con una datación mayor a cien años». «Puede confirmarse —concluye— que, tras el minucioso estudio realizado, tanto el blasón como su colocación tienen más de cien años de antigüedad».

Las muestras, una vez retiradas, fueron sometidas a análisis bajo microscopio y macrofotografía. También se llevó a cabo una prueba con ácido para comprobar la existencia de cemento o cal, cuya presencia apuntaría a la ejecución de obras de carácter más reciente.