El BIC del Colegio de la Compañía podría acabar en los tribunales

La delimitación incluye la explanada y el Ayuntamiento estudia ir a un contencioso

La explanada situada en la parte frontal del colegio entra en el ámbito de la declaración de bien cultural
La explanada situada en la parte frontal del colegio entra en el ámbito de la declaración de bien cultural

monforte / la voz

La declaración del Colegio de la Compañía como Bien de Interés Cultural (BIC), acordada de forma definitiva en el último Consello de la Xunta, podría dar pie a la presentación de una demanda judicial. El Ayuntamiento de Monforte estudia acudir a los tribunales por considerar excesivo el ámbito de la delimitación. «A decisión [de la Xunta] é firme e so nos quedaría ir a un contencioso. É unha posibilidade que se está a valorar cos servizos xurídicos do Concello», señala el alcalde José Tomé. Las discrepancias se deben a la inclusión de la explanada de la Compañía, de titularidad municipal, en el BIC cuyo decreto aprobó el pasado jueves el Gobierno gallego.

El Ayuntamiento presentó en su día una serie de alegaciones para que fuese revisado el alcance de la declaración que figuraba en el informe previo de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, que en julio del 2019 activó el procedimiento para la declaración del Colegio de la Compañía como bien cultural. La delimitación de partida no solo incluía el edificio monumental. También tenían cabida en ella las fincas e instalaciones deportivas existentes en su recinto, la propia explanada de la Compañía y las edificaciones particulares situadas en su entorno más inmediato.

Las alegaciones se tuvieron en cuenta parcialmente. Según informa el Ayuntamiento, del BIC que aprobó el Consello de la Xunta desaparecieron las viviendas de la zona y las instalaciones deportivas pertenecientes al colegio. «Pensamos que catalogar como BIC un pavillón de bloques e uralita estaría fóra de lugar», explica el alcalde. Por lo que respecta a las casas situadas en el entorno, Patrimonio aceptó -como sugerían las objeciones municipales- que ya era suficiente la protección que establece para ellas en el plan especial del conjunto histórico. No se aceptó, sin embargo, la solicitud de dejar la explanada de la Compañía fuera del expediente.

Sentencias anulatorias

«Os acordos dun goberno poden ser legais ou ilegais. Hai sentenzas que os invalidan, total ou parcialmente. Eu non digo que este sexa o caso, pero a declaración está suxeita a recurso xudicial e vaise estudar presentalo», dice Tomé. Al gobierno local no parece preocuparle que el escenario habitual de las actuaciones de las fiestas patronales pase a ser un bien cultural. «Tamén se fan festas no Obradoiro», apunta al respecto Tomé. Los temores se dirigen más bien al impacto del BIC sobre las obras que puedan resultar precisas en servicios municipales que, como la red general de saneamiento, discurren bajo la explanada situada en la parte frontal del Colegio de la Compañía.

«Para determinado tipo de actuacións -añade el alcalde- a declaración podería traer inconvenientes». Desde la óptica municipal, resulta excesivo asignar la catalogación de bien cultural a un espacio que hasta comienzos de la pasada década de los sesenta era un campo de tierra que servía de escenario a las transacciones de ganado los días de feria. «O pavimento de pedra que ten agora e de comezos da década dos setenta», subraya Tomé.

Según detalla el expediente de declaración del BIC, el colegio «preside la explanada de espacio público denominada Campo de la Compañía», en unos terrenos que según la documentación histórica se situarían «en el camino que lo unía directamente con la villa de Monforte y que, a través del puente de San Lázaro, desembocaba en la ermita del mismo nombre».

El plan especial evitó que entrasen en la declaración todas las casas de la Compañía

El mapa inicial del BIC tenía un alcance sensiblemente mayor del que recoge el decreto aprobado por el Consello de la Xunta. La delimitación de partida incluía el pabellón existente en la trasera del colegio, los campos de fútbol y la parte de la antigua huerta que linda con el estacionamiento del Parque dos Condes. La alegación municipal que pedía que se retirase a ese último espacio la consideración de bien cultural buscaba precisamente evitar posibles incompatibilidades con el uso como aparcamiento de los terrenos que en su día pertenecieron a los Escolapios.

Patrimonio tuvo en cuenta esta solicitud y también accedió a desligar del BIC las viviendas y parcelas situadas en el entorno del Colegio del Cardenal, cuyo control consideraba prioritario para garantizar la percepción y valoración del edificio monumental. De haber prosperado esa delimitación, que se barajó cuando todavía no estaba en vigor el plan especial de protección del conjunto histórico, el bien cultural afectaría a todas las casas de la Compañía, desde las proximidades de Correos hasta el paseo de Lugo, incluida la zona de terrazas.

Otras tres calles

En el primer mapa del BIC también entraban viviendas situadas en la confluencias con Duquesa de Alba y Carude, y en Acea Nova, calle que limita con la cerca del colegio. «Aquela delimitación pareceunos excesiva e por iso alegamos. Non estamos de acordo con que se mantivese a explanada como BIC e imos valorar a presentación do contencioso, porque a nosa obriga é defender os intereses do Concello», afirma el alcalde.

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