monforte / la voz

En el número 52 de la calle Abeledos nació uno de los mediocentros defensivos mejores del Lemos de finales de los 50 y principios de los 60. Ese fue José Luis Díaz Vázquez, más conocido por «Sopas». Con tan solo 7 años comenzó a darle patadas al balón en lo que actualmente es el campo de San Antonio. Allí, él y sus compañeros del barrio pasaban horas y horas jugando.

«Alí poñíamos porterías de pedra e gozabámola. Iso si, tiñamos que estar atentos a un garda municipal que cada vez que nos vía viña chamarnos a atención, e nós escapabamos. Pero había outro que nos deixaba», recuerda el exfutbolista, que actualmente tiene 78 años.

Sopas apuntaba maneras y enseguida lo reclutaron para disputar la liga de barrios. Primero lo hizo con el Arboleda, equipo de la zona de Ramberde, y después con el Abeledos. También pasó por el Chaos. Pero fue en el Arenas donde dio a conocerse en el fútbol provincial. Con el conjunto de Carude ganó el campeonato de modestos. «Ao Arenas levoume Pepín, e cheguei a xogar a liga da montaña», dice.

Pero esta competición se le quedaba pequeña, por lo que Pepín -fue su principal valedor-, que era directivo del Lemos, lo fichó para el equipo. «Non o podía crer, porque para calquera rapaz de Monforte xogar no Lemos era o máximo», asegura.

Y fue con 17 años cuando debutó con el equipo en Tercera División. Transcurría la temporada 1957/1958, y su estreno fue en un partido que el Lemos jugó contra el Turista, equipo del que formaban parte jugadores de la talla de Veloso y Sampedro. «A noite anterior non pechei olllo. Estaba ilusionado, pero os nervos comíanme. Recordo que durante o partido no Luis Bodegas cando eu erguía a perna para neutralizar unha xogada de ataque do Turista, o xogador contrario xa me superara», recuerda.

Su evolución

Poco a poco se fue afianzando en el equipo. Sus dos primeros entrenadores, Juanín y Cachaza, le dieron continuidad. «Eu era feliz e iso que non cobrabamos. Non nos pagaban mensualmente, e recordo que recibíamos 25 pesetas cando cadraba e podían, pero ao Lemos non ías vivir do fútbol. Xogar neste equipo era un sentimento», asegura Sopas.

La primera temporada estuvo a un buen nivel, pero el Lemos descendió a la seria A. Fue mejor la segunda, en la que el equipo regresó a Tercera. Aquí se consagró. «Tiñamos un gran equipo. Estaba Santín como adestrador e reforzámonos con Omán, Requeté, José Luis e Moisés. A tempada foi espectacular», indica.

Esta campaña ya comenzaron a seguirlo el CD Lugo y el Ourense. Al primero lo quiso llevar el técnico, Michines, pero no se concretó la operación. Su destino fue el CD Ourense. «Era un paso importante na miña carreira, porque supoñía saltar á Segunda División. En Ourense aprendín moito de xogadores da talla de Gelucho, Ibarretxe e Gutiérrez. Un dos intres máis emotivos foi cando visitamos Atocha para xogar contra a Real Sociedade», apunta el monfortino.

La suerte no lo acompañó del todo, ya que en el Ourense sufrió una grave lesión de menisco que lo llevó al quirófano. Esto le pasó factura, pero no le impidió seguir jugando. Tras su paso por el equipo de As Burgas, donde ganó dinero, dio el salto al fútbol catalán.

San Andreu, Calella, Vilanova, Igualada y Oliana fueron sus equipos. En este último club estuvo cuatro décadas como entrenador del fútbol base. Y fue aquí donde estableció su residencia. «Coa miña fichaxe polo Ourense foi cando comecei a vivir do fútbol, cumprindo así un dos meus soños», asegura.

Años inolvidables

Sopas califica de «inolvidables» los años que pasó en el Lemos. Recuerda, sobre todo los viajes. «Cando xogabamos en Vigo saïamos de Monforte ás sete da mañá no bus do Méndez, parabamos almorzar no Bar Xamón en Ourense, e despois paseabamos por Vigo ou Pontevedra, onde comiamos antes dos partidos. Iso si, tardabamos moito en chegar, porque o chófer conducía a modo», afirma.

A diferencia del fútbol actual, que goza de buenas y cómodas instalaciones, en las décadas de los 50 y 60 no era igual. «Daquela duchabámonos no Luis Bodegas en auga fría, que sacaban os utilleros Pequenán e Alfonso dun pozo. Logo botábana nun bidón e outro subíase a unha escaleira para botala a baldes no lombo dos futbolistas. Iso facíano no inverno e no verán», señala Sopas.

El futbolista monfortino recuerda que en muchas ocasiones acabó los partidos con sus pies ensangrentados. «Daquela no campo apenas había herba. Case todo era gravilla, e as botas levaban puntas para asegurar os tacos, e co paso dos minutos nos partidos acababan por cravarse nos pés», dice.

A él, al igual que al resto de compañeros, le tocó en muchas ocasiones remangarse y antes de los entrenamientos y los partidos quitar piedras del terreno de juego. «Iso faciámolo os máis novos», puntualiza.

A la hora de hablar de sus entrenadores destaca a Cachazas, Kiss, Pereira y Juanín como los técnicos que más marcaron su carrera deportiva, que finalizó superados los 30 años. Siendo futbolista del CD Ourense se enfrentó a equipos de la talla del Celta, Pontevedra, Deportivo, Baracaldo, Avilés, Spórting de Gijón, Barcelona B, Badalona y Hospitalet. En definitiva, el fútbol fue su vida.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

«Xogar no Lemos era un sentimento»