Roberto González, un icono del Lemos

luis conde MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

El jugador estuvo 14 temporadas en el club y jugó en el Compostela en la Segunda División B

29 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Roberto González es toda una institución en el Club Lemos. Junto a Cabanelas, el monfortino es uno de los jugadores que más año defendió el escudo del club local. Fueron 14 temporadas, divididas en tres etapas. Uno de los paréntesis se produjo cuando fichó por el Compostela. Lo hizo con tan solo 21 años, convirtiéndose así hace 37 años en una de las últimas operaciones del cuadro monfortino. Fue uno de los últimos canteranos en dar el salto a Segunda B.

Pero la historia de este gran futbolista pudo cambiar, y de hecho pudo formar parte de aquella Quinta del Buitre que maravilló en España con el Real Madrid, y que conquistó cinco ligas consecutivas. González hizo dos pruebas por el club blanco, y todo vino a raíz de un partido que disputó con el Calasancio en la capital de España.

«O daquela coordenador da canteira do Madrid, Malvo, falou co entón presidente do Calasancio, o Padre Mateo, e díxolle que quería que probase por eles. Estiven unha semana e coincidín con Míchel e Pardeza, e os adestradores eran Grosso e Grande, pero o tema non saíu, porque me faltou un representante ou unha persoa que me aconsellase», dice Roberto.

Semanas después, Malvo se puso en contacto con él y le ofreció disputar una gira internacional con el juvenil del Real Madrid, pero finalmente esta se canceló. La siguiente oportunidad que se le presentó fue con el Sporting de Gijón. Fue a realizar una prueba a tierras asturianas, donde estaba Biesca -allí estaba el portero de O Saviñao, Javier-, pero no se cerró la operación, porque el Calasancio le pidió al Sporting 300.000 pesetas. «O Sporting non pasaba por iso, e o meu pai para que se fixera a operación estaba disposto a pagalas do seu bolsillo. Finalmente, non se concretou nada», añade.

Volvió a probar por el Madrid meses después, pero en esa segunda ocasión, las cosas no le saliero bien. Antes de fichar por el Compostela tuvo encima de la mesa una propuesta del Deportivo, pero tampoco se concretó la operación. La culpa la tuvo el presidente del Lemos, que se descolgó pidiendo 1.000.000 de pesetas al club herculino.

Sus inicios

Roberto comenzó a jugar al fútbol a los 12 años en el Restreba, equipo de barrio que competía en la liga local. Su primer técnico fue Jopi. Ahí ya destacaba, lo que provocó que el Calasancio se fijara en él. Al club estudiantil pasó de la mano de Pibe y Coutado. Tenía 13 años, y también entrenaba con el Independiente.

En el club estudiantil lo bordó. Con tan solo 15 años ya jugaba en el primer equipo. Fue clave en su ascenso a la Liga Nacional de Juveniles, categoría en la que se enfrentó a rivales de la talla del Castilla, Sporting y Santander. «Foi a miña rampa de lanzamento», dice.

Con 18 años dio el salto al Lemos de la mano de Pepe Martínez Coutado. Eso sí, el Calasancio facilitó su salida con la condición de que si jugaban la fase de ascenso regresara al equipo para ayudarles. Así fue, aunque en esta ocasión no hubo ascenso.