Torres de Arneiro, lo que el viento se llevó

Las antenas de los nazis sobrevivieron a la II Guerra pero no al «Klauss» y el saqueo


lugo / la voz

Los vientos huracanados de la madrugada del 24 al 25 de enero del 2009 se llevaron por delante vestigios únicos de la II Guerra Mundial, las torres de Arneiro y Momán, que junto con la de A Graña (caída en el 2006 en Abadín) formaron parte de un completo militar construido por los nazis en 1940, junto con el aeródromo de Rozas y sus hangares de la Luftwaffe, para dar servicio a los submarinos, barcos y aviones del Tercer Reich. Alemania había instalado por toda Europa antenas de este tipo pero las de Arneiro, al igual que sus gemelas en Sevilla, se mantuvieron en pie gracias a que España no estuvo en el conflicto armado. Y eso que algunas teorías -no confirmadas, como señala el investigador de las torres Serafín Trashorras- indican que los aliados estudiaron enviar un comando a la costa gallega para el derribo de las antenas.

Pero fue un nombre alemán, «Klauss», revestido como ciclogénesis explosiva, la que se llevó un vestigio de la reciente historia de Galicia. Los vientos entorno a los 145 kilómetros por hora derribaron las torres de Arneiro. Trashorras había intentado el año anterior que desde la Xunta y el Gobierno se tomaran medidas para su conservación. Incluso contactó con el ministro de Defensa, José Bono, pero solo tuvo buenas palabras. «Tíñanse que haber declarado BIC e cun orzamento axeitado habelas restaurado e conservado, incluso puidéronse desmontar para volvelas montar con maior fixación, porque hai antenas dese tamaño na provincia (más de cien metros de altura) que non caeron», señala Trashorras.

Pero el desastre aún estaba por llegar a estas antenas. Y es que cuando se cayeron al suelo ninguna administración se hizo cargo de ellas y fueron saqueadas para la chatarra. «Lugo e Galicia perderon a oportunidade de haber tido un pequeno centro de interpretación da II Guerra, con pezas vinculadas, con documentos e anécdotas dos veciños, para que puidera ser visitado por turistas ou centros escolares».

Trashorras lamenta que «se houbese perdido unha cousa única no mundo». Hoy solo quedan las bases de hormigón armado. Nada más. «Fixen o percorrido que fixeron os aliados desde as praias de Normandía ata Berlín, e ves como conservaron todo o que puideron, e mira que Francia foi un país ocupado polos nazis. Unha guerra é horrible, pero é necesario conservar a memoria para entender o pasado e non repetir os erros no futuro».

Trashorras lamenta que no interese la conservación de las instalaciones militares del pasado. «Tíñanos que caer a cara de vergonza por como están as baterías na costa de Ferrol ou a base que tiveron os americanos en Estaca de Bares, que eles a deixaron perfecta, e hoxe está desolada».

el ejemplo

La playa de Arromanches, en plena Normandía, fue el escenario que eligieron los aliados para montar las plataformas para el desembarco de vehículos. Hoy se conservan.

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