MONFORTE / LA VOZ

Cuando está a punto de despedirse el 2018, la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural investiga los destrozos causados en el castro monfortino de Chavaga por los trabajos de tala y recogida de la madera quemada en los incendios que sufrió la parroquia en octubre del 2017. Este episodio -uno de los casos más importantes de deterioro del patrimonio arqueológico del sur lucense en los últimos tiempos- se ha registrado en un año en el que por otra parte se produjeron notables avances en el estudio y la recuperación del patrimonio castreño de este territorio.

El año comenzó estando recién terminada la primera operación de desbroce realizada en muchos años en el castro de Seceda -en el municipio de Folgoso do Courel- que estuvo abandonado y oculto por la vegetación más de seis décadas. Los trabajos fueron realizados por el Servizo Provincial de Arqueoloxía a petición del Ayuntamiento. Lo mismo se había hecho el año anterior en otro castro de O Courel, el de Vilar.

Campo juvenil de trabajo

Asimismo, un campamento juvenil de trabajo se encargó en verano de retirar la maleza que tapaba el castro de Vilamor -también en O Courel-, poniendo al descubierto un complejo y monumental sistema defensivo que estaba oculto en su mayor parte. Otra operación de este tipo se llevó a cabo en el castro de Vilachá de Salvadur -en el municipio de A Pobra do Brollón-, en este caso por iniciativa de los vecinos de la parroquia. Los trabajos, que fueron costeados por este ayuntamiento y por el de Monforte, no dejaron al descubierto todo el asentamiento, pero los vecinos tienen la intención de continuar el desbroce y de crear una ruta de senderismo que una el castro con el conocido conjunto de bodegas históricas de Vilachá.

Por lo que respecta a la investigación, en el castro de San Lourenzo de Cereixa -en A Pobra do Brollón- continuaron durante este año los trabajos del proyecto arqueológico que promueve en esta parroquia la asociación vecinal María Castaña. En las últimas excavaciones empezó a salir a la luz uno de los depósitos de cerámica antigua más importantes del interior de Galicia. También se prosiguieron los estudios del cementerio medieval situado en el recinto del castro y en especial del enterramiento de un individuo conocido como Atilano, que seguirán desarrollándose durante el 2019.

Por otra parte, este año se hizo un alto en las excavaciones del castro de Arxeriz -en O Saviñao-, que promueve desde el 2013 la fundación Xosé Soto de Fión, propietaria del terreno donde se halla el asentamiento. Sin embargo, siguieron realizándose investigaciones de laboratorio sobre los materiales encontrados en el castro, principalmente con antiguas semillas de cereales. Por otro lado, el museo al que pertenece el castro continuó vendiendo reproducciones de fíbulas -prendedores de bronce- descubiertas en las excavaciones, algo que se empezó a hacer a finales del 2017 en un caso aún muy poco común de aprovechamiento turístico del patrimonio arqueológico local.

 

yacimientos castreños

Solo dos castros situados en el sur lucense -los de Cereixa y Arxeriz- son objeto en la actualidad de proyectos de investigación arqueológica. En otros casos, aunque no se han realizado excavaciones, se llevaron a cabo tareas de desbroce y limpieza a fin de que estos asentamientos sean accesibles a las visitas turísticas. Esto se hizo entre el 2017 en los castros de Vilar, Seceda, Vilamor y Vilachá de Salvadur

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos
Comentarios

Un año a la vez óptimo y pésimo para los castros del sur lucense