El hogar de las grajillas de la iglesia de San Vicente se conserva y se renueva

Los ornitólogos dicen que dejar huecos abiertos en la fachada no dañará el edificio


monforte / la voz

En cumplimiento de un acuerdo tomado recientemente por las consellerías de Cultura y Medio Ambiente, las obras de rehabilitación de la iglesia monfortina de San Vicente do Pino incluyen medidas para la conservación de la colonia de grajillas occidentales que vive en este edificio. El revestimiento de mortero de cal que se está aplicando a la fachada sur del templo deja sin tapar una serie de huecos en los que las aves anidan y se refugian.

La precaución fue adoptada después de que la Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO) y la Sociedad Española de Ornitología pidiesen que se mantuviesen abiertos dichos huecos con el fin de evitar la desaparición de la colonia de grajillas, una de las pocas que se conservan de esta especie en el noroeste de la península. La medida, según afirma Gustavo Ferreiro -miembro de las referidas organizaciones-, no perjudicará la conservación del edificio. «Si se impermeabiliza bien el interior de los huecos no tienen por qué producirse filtraciones de agua», apunta. «En Galicia no es habitual realizar estas intervenciones, pero esto es algo que se lleva haciendo muchos años en edificios históricos de otros países europeos y no causa ningún problema», agrega.

Por otro lado, Ferreiro dice que esta época del año es la más apropiada para realizar una operación de esta clase. «Las grajillas occidentales crían en primavera y verano, y si este trabajo se hiciese entonces sí que podría perjudicar la conservación de la colonia», explica. Durante el resto del año -continúa-, las aves solo utilizan los huecos de los muros para refugiarse del frío y la lluvia, por lo que las obras no les causan un trastorno grave. «Mientras duran los trabajos pueden inquietarse un poco porque su hábitat se altera por la presencia de los andamios y las redes, pero nada más», añade.

La colonia de San Vicente, señala por otro lado Ferreiro, puede contar con una veintena de individuos. Un miembro de la SGO realizó en días pasados una inspección visual y contó diecisiete ejemplares, pero probablemente haya algunos más. A pesar de su escaso número, precisa Gustavo Ferreiro, este grupo de grajillas ocidentales es uno de los más importantes que se conservan hoy en toda Galicia.

Precedentes en la muralla de Lugo y el puente romano de Ourense

La iglesia de San Vicente no es el único edificio histórico gallego donde se han dejado abiertos huecos para que puedan anidar las aves. Según indica Gustavo Ferreiro, hace unos años se hizo lo mismo en unos trabajos de mantenimiento y reparación de la muralla romana de Lugo y el puente romano de Ourense. En ambos casos se trataba de facilitar la conservación de colonias migratorias de vencejos. Esto también ha ocurrido en algunas iglesias de Santiago y la provincia de Pontevedra.

Freire señala que la legislación ambiental obliga a tomar estas medidas para conservar animales de especies protegidas -principalmente aves y murciélagos- que anidan en edificios antiguos. «El problema es que en Galicia eso no suele tenerse en cuenta cuando se trazan planes de rehabilitación de estas construcciones», apunta. «En Ourense pasó lo mismo que Monforte y las medidas de protección se tomaron cuando ya habían empezado las obras, después de que diésemos un aviso», agrega.

En opinión de los representantes de la SGO, al planificar estos trabajos sería aconsejable consultar a la Consellería de Medio Ambiente o a expertos de entidades conservacionistas. «No todos los edificios históricos albergan colonias de animales raros y amenazados, pero eso sucede en bastantes casos y lo mejor sería tenerlo en cuenta», apostilla.

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