Bonito paisaje, pero no es para drones

La Ribeira Sacra y O Courel tienen mucho territorio en el que no se pueden utilizar estos aparatos


monforte / la voz

Ya no es ningún secreto que la Ribeira Sacra y O Courel pueden presumir de algunos de los paisajes más espectaculares de Galicia, pero no en todos se pueden tomar imágenes aéreas. De hecho, en buena parte de los más conocidos es imposible o muy difícil emplear drones, el medio de moda para la realización de vídeos promocionales en parajes visualmente tan potentes como los del cañón del Sil o los bosques encajonados entre las estribaciones de la Serra do Courel.

La legislación actual es un poco menos restrictiva que la modificada el 29 de diciembre del año pasado, pero mantiene las restricciones en las zonas que disfruten de cualquier tipo de protección por su interés ecológico. Es lo que le ocurrió al montañero y presentador de televisión leonés Javier Calleja cuando en el 2016 quiso sobrevolar el cañón del Sil para su programa sobre la Ribeira Sacra. Tuvo que renunciar ante la dificultad de conseguir permisos porque la mayor parte del cañón es zona protegida debido a que es el hogar de aves en peligro de extinción. Los pilotos de dron lo tienen igual de difícil en el cañón del Sil, y en la práctica totalidad de O Courel, un territorio que goza también de protección medioambiental. En el tramo central del cañón, el que empieza más o menos en el puente de Abeleda, no se puede volar.

Esta semana, el vídeocreador monfortino Pablo Casanova publicaba en su cuenta de Youtube un espectacular vídeo grabado desde un dron que describe como sería cruzar el cañón del Sil entre los municipios de Castro Caldelas y Monforte, en el punto en la que estos dos ayuntamientos quieren construir una tirolina. Casanova pudo operar este dron porque esta zona justo por fuera del límite de la zona vedada.

La base del helicóptero

Ni en el cañón del Sil ni en O Courel es legalmente posible hacer volar drones, pero esas no son las únicas áreas restringidas para los aficionados o los profesionales que manejan este tipo de aparatos. Como en el resto del territorio estatal, también está prohibido utilizarlos en algunos casos en zonas pobladas, aunque desde la reforma del pasado mes de diciembre ya no es imposible.

Especialmente problemático puede resultar hacerlo en el casco urbano de Monforte, tocado por dos áreas restringidas distintas, ninguna por causas medioambientales. Son las que protegen la base de helicópteros contraincendios del monte Marroxo, situada seis kilómetros al sur de la ciudad; y el aeródromo de As Lamas, a un kilómetro al norte. La legislación vigente establece áreas de vuelo restringido alrededor de este tipo de instalaciones, para prevenir cualquier posible choque entre un dron y un avión o un helicóptero en el momento del despegue o el aterrizaje.

En la Feira Medieval

Al contrario de lo que ocurre con las áreas de interés medioambiental, la prohibición alrededor de aeródromos y helipuertos no es absoluta. En el caso de As Lamas, los usuarios de drones tienen que ponerse en contacto con el club Aerolemos, que se encarga de gestionar la pista. Su socio Miguel Tomé es el encargado de recibir esos avisos y darles respuesta.

«A verdade é que non chegan moitas comunicacións deste tipo -explica-, quizais dúas ou tres veces ao ano». Suele tratarse, añade, de empresas que se dedican a la revisión de líneas eléctricas y de otro tipo de infraestructuras mediante drones. Casi nunca son particulares. Y hasta ahora nunca ha tenido que decirle que no a nadie. «Se o operador do dron non sobrepasa as alturas máximas, o risco é moi pequeno», admite Tomé.

Más difícil le resultó a la productora audiovisual monfortina Amanita Film utilizar un dron para el vídeo promocional sobre la Feira Medieval que le encargó el año pasado el Ayuntamiento. El responsable de la productora Iván Patiño, tenía en la cabeza una escena que sobrevolase al gentío que llena las calles durante la celebración de la feria, pero el operador profesional de dron que contrataron para ello se lo sacó de la cabeza. No era posible hacer volar por encima de la gente un dron de las características del que usaban ellos, así que tuvieron que conformarse con hacerlo volar en vertical sobre el edificio de la Casa da Cultura, con la multitud debajo, en la plaza de España. «Al final, ni siquiera incluimos esa escena -recuerda ahora Patiño-, no era lo mismo».

desde el 2014

Una primera versión suavizada

El uso de drones está regulado por la ley del 15 de octubre del 2014 que regula por primera vez en España el vuelo de estas aeronaves no tripuladas y manejadas por control remoto. Una modificación introducida en diciembre del 2017 suavizó algunas restricciones, lo que facilita el trabajo de las casi 3.000 empresas habilitadas en este campo desde el año 2014

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