Décadas para tener el oro de un torques

Una comunidad de un castro tenía que trabajar durante años para conseguir el metal para hacer uno como el de Burela


lugo / la voz

Cuando acudimos al Museo Provincial y nos quedamos maravillados con la belleza de las piezas de la colección de orfebrería quizás no nos paramos a pensar en el aspecto social de las joyas. «Son muy bonitas, ¿pero que hay detrás de ellas o detrás de la Muralla de Lugo? Pues cientos y cientos de campesinos que tuvieron que trabajar con muchos sacrificios», reflexionaba el arqueólogo lucense Enrique Alcorta.

Sobre este asunto ahondó ayer el investigador del CSIC Javier Sánchez Palencia en su exposición dentro del Congreso Internacional de Arqueoloxía do Ouro, que reúne a destacados especialistas europeos en la materia. Sánchez Palencia habló del estudio que realizó junto con Brais X.Currás y Damián Romero sobre el baldeo de los placeres fluviales como explotación y prospección en tiempos prehistóricos y antiguos. Y en su exposición quedó claro que detrás de cualquier joya que se pueda ver en un museo hay muchos años de trabajo para conseguir el mineral necesario.

Como las explotaciones auríferas no han dejado rastro arqueológico, el equipo Sánchez Palencia lleva lustros realizando baldeos de diversos ríos del noroeste para comprender el alcance que podría tener esta técnica elemental en las comunidades prerromanas. Después de distintas prospecciones manuales, el investigador expuso datos para su extrapolación. Apuntó que como media podían conseguirse entre 0,18 y 0,12 miligramos de oro metro cúbico al día. Y como los baldeos solo se podrían hacer durante los tres meses del estío, llegó a la conclusión de que, por ejemplo, en el caso del conocido como Torques de Lugo, de 137 gramos, si solo se encargase una persona de baldear el río en busca de oro necesitaría 35 años de su vida. Si fuese una familia con cinco miembros, se necesitarían casi 12 años. Y si fuese una comunidad de un centenar de personas, de las que la mitad serían varones, podría conseguirse el oro entre 2,9 y 2,1 años. «Hay que entender que eran grupos de campesinos que no se podían dedicar su actividad en exclusiva al baldeo, por eso las joyas pasaban a tener un carácter de pertenencia de la comunidad, un valor comunitario», indicó el investigador.

Con los datos que expuso, si la pieza tuviese mayor tamaño, por ejemplo el Torques de Burela, de 1.812 gramos, una comunidad de un castro necesitaría más de treinta años para alcanzar el oro necesario para crear esta joya de fundición y filigrana. «Todo esto cambió con la llegada de los romanos, cuando Augusto estabiliza el sistema monetario la explotación aurífera es sistemática, allí donde había un yacimiento aurífero no dejaron de explotarlo, y se desarrollaron técnicas a escala preindustrial», con ejemplos muy conocidos como Las Medulas o Montefurado.

Confirman el hallazgo de minas romanas en aldeas de A Pontenova

Integrantes del colectivo Mariñapatrimonio, aprovechando la presencia en Lugo del investigador Francisco Javier Sánchez Palencia, lo invitaron a visitar el pasado miércoles posibles yacimientos de oro en A Pontenova, donde los miembros del colectivo tenían indicios. En concreto se desplazaron al barrio de A Ermida, en Conforto, y al de As Roxas, en Vilameá, y allí in situ el especialista en yacimientos auríferos confirmó que sí se trataban de minas de oro a cielo abierto, «un hallazgo por lo menos relevante». Descartó que los huecos que se pueden ver fuesen canales y apostó por algún tipo de «trinchera de explotación». Sánchez Palencia animó a las Administraciones a apoyar una a investigación: «Por lo menos hacer una pequeña limpieza, documentarlo a nivel cartográfico, realizar fotografías, ejecutar una excavación... para así tener una interpretación y un análisis de lo que pudieron ser estos yacimientos. En su conferencia indicó: «En el noroeste peninsular tenemos documentadas más de 800 minas de oro romanas, a las que ahora hay que sumar las de A Pontenova». El investigador del CSIC señaló que no se trataría de una explotación aislada en la zona y recordó que en A Mariña ya hay constatación en la desembocadura del río Masma, en Foz y Barreiros, así como las cercanas de A Fonsagrada e Ibias.

Una tesis propone que prados de siega de montaña pudieron ser antes explotaciones auríferas

Además de las conferencias y debates en el congreso se exponen hasta nueve pósteres con diversos aspectos sobre la arqueología del oro. Entre ellos, el investigador José Manuel Blanco propone un estudio que relaciona los prados de siega de montaña y la minería de oro romana, en concreto en la cuenca alta del río Lor. Explica que en las zonas montañosas del noroeste ibérico existen numerosos prados en pendientes junto a cursos fluviales «que poderían constituír unha adaptación ás condicións derivadas de explotacións de ouro». Para justificar esta hipótesis, el autor presenta estudios toponímicos, geológicos, hidrológicos e hidráulicos, entre otros, de tres casos inéditos junto al río Lor: A Ferrería Vella, Covas y Pontalor.

Otro de los pósteres analiza hallazgos numismáticos en Lucus Asturum (Lugo de Llanera) como origen de una vía del oro hacia Lucus Augusti. Se trataría de una calzada que atravesaría diferentes explotaciones mineras que se mantuvieron en auge entre los siglos II y III d.C. Discurriría por el interior de Asturias y entraría en Lugo por el alto de O Acebo y pasaría por la mansión Ponte Albei (A Fonsagrada).

«Sería bueno que se señalizasen los campamentos de Os Ancares»

Francisco Javier Sánchez Palencia es quizás el mayor especialista en yacimientos auríferos en la península. Sus investigaciones así lo confirman, especialmente su trabajo y asesoramiento en todo el conjunto de Las Médulas. Como investigador del Instituto de Historia del Centro Superior de Investigaciones Científicas ha estudiado numerosos yacimientos galaicos, además de ser uno defensores de la integración de los restos arqueológicos en el paisaje y la comunidad, y su explotación como recurso para el desarrollo económico y social.

-Participó entre 2014 y 2016 en las excavaciones de los campamentos romanos entre Navia de Suarna, Ibias y Candín y su conexión con yacimientos auríferos de Os Ancares.

-Sí, y conseguimos reunir en el proyecto a diversas Administraciones, que no era fácil, pero está algo parado. Por lo menos estaría bien que una vez que se hizo el trabajo de campo y tenemos los datos, ahora se haga una mínima señalización para que la gente lo pueda ver y se pueda apreciar. Sería poca inversión.

-Estos campamentos y otros que se están dando a conocer cambian la percepción de la entrada de los romanos en Galicia.

-Se están asociando demasiado a que se hacían para controlar los yacimientos de oro y hay que entender que en la época de Augusto las legiones lo que querían era consolidar las fronteras y poner en marcha una administración, además de poner en valor el oro, pero también otros recursos.

-No era solo una campaña militar.

-Roma lo que quiere es establecer límites y crear un catastro para imponer tributos. Hay que pensar que la población era libre, pero no eran ciudadanos, por eso muchos fueron mano de obra en las minas. Pero las legiones no vinieron en exclusiva para explotar el oro sino a ordenar el territorio conquistado en todos los aspectos. Es que ellos tenían los conocimientos y son soldados los primeros funcionarios, los ingenieros, los recaudadores de tributos...

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