La voz de los que sí lucharon por su máster

maría m. guntín / m. c. LUGO / LA VOZ

LEMOS

Los alumnos que cursaron un máster reflexionan sobre el esfuerzo, el trabajo y las horas de dedicación

13 oct 2018 . Actualizado a las 08:43 h.

Los estudiantes del campus de Lugo que han cursado algún máster reflexionan sobre la vocación, el esfuerzo y las horas de trabajo que han dedicado para obtener su titulación. En un momento en el que el desprestigio ataca las universidades públicas es importante recordar que hay quien lo ha sudado y ganado con cada día de su esfuerzo.

La voz de los docentes

Laura Sánchez es la coordinadora del Máster en Xenómica e Xenética y explica que impartir la titulación es algo «complejo» y que los alumnos tienen que justificar sus faltas y «nunca acudir a menos del 85% de las clases». Sobre los polémicos trabajos de fin de máster, cuenta que absolutamente «todo queda registrado» en la secretaría y aula virtuales. Un proceso ineludible e imprescindible para obtener la titulación.

«He estado en muchos tribunales y las ponencias son siempre públicas, los alumnos entregan muchos ejemplares de sus trabajos», explica la coordinadora, que dice que también se atrevería a enseñar todos los trabajos finales que evaluó como docente porque «no es algo de lo que se pueda escapar». Anteriormente, «se llevaban a secretaría y sellaban al menos tres copias», una de las cuales, cuenta, siempre quedaba registrada en el centro evaluador. La administración «está y debe estar» detras de los másteres haciendo un seguimiento de todo el proceso de evaluación. «Conozco el sistema y en la Universidad Rey Juan Carlos han fallado los controles», pero la docente explica que «es difícil que esto pase en otra universidad».

Sánchez coincide con otros docentes de la USC al explicar que no entiende «cómo fue posible que el rectorado no explicara la irregularidad y tomara cartas en el asunto». Como consecuencia, el desprestigio de «la universidad Rey Juan Carlos» y, con este, el de muchas otras universidades públicas españolas.

La experiencia de los alumnos

Álvaro Arana y Alba Pensado son biólogos, hicieron un Máster en Investigación Biomédica y ahora están trabajando en su tesis doctoral. Ambos se muestran conformes con el máster que han cursado y señalan que la mejor parte son las prácticas que les permitió hacer el estudio. Para Arana, el trabajo de fin de máster supuso «mucho trabajo» porque, al estudiar en Santiago se tenía que trasladar a Lugo con su compañera varias veces a la semana y «fue cuestión de muchas horas de laboratorio, con un mínimo de tres o cuatro al día», explica.

«Muchas lecturas y mucha dedicación» es la receta de Pensado que, junto con su compañero, obtuvo una de las mejores notas de su año. Sobre la polémica que aún continúa de los másteres ‘comprados’, Arana dice que no le parece «raro viendo cómo es la política en este país». Pensado cuenta que las primeras sensaciones, al enterarse por los medios de lo que ocurría en la Rey Juan Carlos, fueron y son de rabia y pena «por la gente que aún está estudiando en esa universidad». Asimismo, destaca que es algo que, indirectamente, le afecta porque «no es de orgullo ya que parece que ahora cualquiera puede tener un máster» cuando los dos estudiantes relatan el difícil trabajo que supuso cursar sus estudios. Sobre los controles, cuentan que siempre fueron «muy rigurosos» y que los tribunales hicieron un seguimiento exhaustivo del trabajo.

Procedimientos similares

El coordinador del Máster en Dirección de Proxectos, Carlos Amiama, cuenta que todos los másteres siguen procedimientos similares y que «la Universidad Rey Juan Carlos está haciendo mucho daño a las demás universidades». También explica que cada cuatro años los títulos son evaluados por comisiones ajenas al sistema universitario y que, muchas veces, «hay controles adicionales».

Uxío Otero Urtaza coordina el Máster en Dirección de Actividades Educativas da Natureza (DAEN) y dice que «la mayor parte de los másteres se desarrollan con mucha seriedad» y que lo ocurrido en Madrid es la muestra «del poco control que había dentro del centro». Seis de sus alumnos de la última generación del máster narran su experiencia y, al igual que los alumnos anteriores, destacan el carácter práctico de la titulación. «Esto desacredita de cierto modo y nos afecta porque ahora los másteres tienen menos valor», explican. Noemi Lodeiro, Andrés Arias, Patricia Castro, Jesús Comuñas y Alicia Mazoy coinciden al recalcar que todos ellos tuvieron que subir el trabajo de fin de grado a una aplicación informática que aún conserva su contenido. Por otro lado también coinciden al decir que están muy satisfechos con el máster que han hecho y que, laboralmente, les ha aportado muchas «carencias que dejó la carrera».