«Aquí los profesores tienen mucho más control sobre las clases»

Dos docentes finlandeses observan desde dentro la vida diaria del instituto Río Cabe de Monforte


monforte / la voz

Los profesores Juhani Lundman y Ritu Alasmäki, del instituto de enseñanza media Paimio -de la ciudad finlandesa de Turku-, participan junto con nueve alumnas de su centro en un intercambio con el instituto Río Cabe de Monforte dentro del programa Erasmus Plus. Durante su estancia, los docentes asisten a las clases de segundo de BAC que imparten los profesores locales para observar sus métodos y la vida diaria de las aulas, mientras que las estudiantes participan en todas las actividades del centro.

A Lundman, profesor de inglés -la lengua vehicular del intercambio-, le llama la atención el ambiente de las aulas, muy diferente de las que conoce por su labor profesional. «En las de aquí hay más ruido que en las de Finlandia», dice. Pero por otro lado, le parece que los profesores locales «tienen mucho más control sobre las clases y siguen mucho más de cerca todo lo que hacen los estudiantes». En los institutos finlandeses, agrega, «los alumnos tienen más responsabilidad en sus manos, aunque es verdad que algunos no saben gestionarla bien». Como ejemplo, apunta que en su país los estudiantes «nunca piden permiso al profesor para ir al servicio y durante la clase pueden beber un botellín de agua o comer una fruta si les apetece, algo que aquí no se hace».

Sin vigilancia

Otra diferencia que apunta Lundman es que en Finlandia es habitual que los alumnos se queden solos en el aula haciendo sus trabajos sin que los vigile un profesor ni un bedel -porque este último empleo no existe en su país-, «mientras que aquí los profesores están siempre muy encima de todo lo que hacen y es muy raro que los dejen solos».

A Ritu Alasmäki, profesora de matemáticas, le extraña comprobar cómo los alumnos gallegos realizan todos los procesos de cálculo para resolver los problemas sin echar mano de las calculadoras. «En Finlandia sí las utilizan, y lo que hacen por sí mismos son las cosas que la máquina no puede hacer», señala. «En nuestros institutos se permiten las calculadoras, pero se pone mucho énfasis en que los alumnos comprendan bien estos procesos y aprendan a aplicarlos a la vida práctica», señala.

Unos horarios lectivos muy diferentes y unas clases que nunca acaban con timbre

La organización de los horarios lectivos es uno de los aspecto s en los que los profesores finlandeses que visitan el Río Cabe notan grandes diferencias con respecto a los institutos de su país. «Nosotros nunca damos tres horas seguidas de clases de diferentes materias como se hace aquí», apunta Juhani Lundman. En su centro -agrega- por las mañanas se imparten tres clases de setenta minutos con un tiempo de recreo de diez minutos entre cada una de ellas. Hay un período de media hora para comer y la jornada termina con una última clase de 45 minutos. «Aquí es todo muy seguido y muy concentrado», comenta.

Otra diferencia que señala el docente es que en los institutos de Finlandia nunca se hace sonar un timbre para marcar el fin de cada clase. «En vez de un timbre tenemos únicamente un reloj y los profesores y alumnos se guían por él para decidir cuándo ha terminado la clase», dice.

La rara experiencia del contacto físico con desconocidos

El intercambio entre los institutos Paimio y Río Cabe se ajusta a un proyecto trazado por la profesora local Temi Madarnás y la finlandesa Ritu Alasmäki que sigue las directrices del Erasmus Plus, cuya finalidad -dice la primera de estas docentes- «es europeizar la enseñanza, compartir las experiencias educativas y aprender unos de otros».

Pero la estancia en el instituto Río Cabe también ha servido -señalan por otro lado los docentes- para que las alumnas finlandesas conozcan unos hábitos culturales muy diferentes de los suyos y que a veces les pueden resultar un tanto extraños. Esto es algo que se nota sobre todo en las clases de educación física. «En nuestro país el contacto físico con personas desconocidas es algo a lo que la mayoría de la gente no está nada acostumbrada, tiene que haber siempre una distancia mínima, y por eso a nuestras alumnas les ha dado mucho apuro tener que dar la mano a otros para realizar algunos ejercicios o ensayar pasos de baile», indica Juhani Lundman.

En Finlandia, dice asimismo el docente, «nunca se daría un contacto entre el profesor y los alumnos cuando hay que enseñarles cómo hacer un ejercicio de educación física o cuando se está ensayando una coreografía, como vemos que se hace aquí. Esto es algo que resulta muy raro para nosotros», agrega,

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