La Ribeira Sacra desde un segway

Una nueva forma de conocer el territorio gana popularidad este verano

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f. albo

Hasta ahora, la Ribeira Sacra se podía visitar a pie, en bicicleta, a caballo, en coche, en moto, en bus, en quad, en varios tipos de embarcación e incluso en globo. Este verano se introdujo una nueva forma de conocer este singular territorio. Los visitantes pueden apreciar sus paisajes sobre un vehículo eléctrico de dos ruedas, el llamado segway. Desde hace un mes es posible contratar este servicio -en la parroquia de Doade, en el municipio de Sober- en Enoturismo Galicia, una empresa que ofrece la posibilidad de realizar rutas guiadas con este artilugio que acelera y frena obedeciendo los movimientos corporales que realice el conductor.

Para poder circular con él no se necesita ningún tipo de experiencia previa. Cualquier persona que pese más de cuarenta kilos y que sea capaz de subir un escalón puede hacer cualquiera de los trayectos en segway. Las rutas en este vehículo estable están siempre supervisadas por una monitor, que facilita una mínima formación para poder controlarlo antes de emprender el paseo. Una de las ventajas es que este vehículo de dos ruedas puede recorrer cuarenta kilómetros sin parar, algo que favorece los trayectos largos. El segway alcanza una velocidad máxima de veinte kilómetros por hora, aunque en estas rutas guiadas no se puede pasar de los ocho. En el caso de que un conductor saque un pie fuera de él, el aparato se redirige automáticamente a la zona llana más próxima para así evitar la caída.

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Quienes se animan a disfrutar esta experiencia pueden contemplar de otro modo los paisajes del cañón del Sil y sus típicos viñedos sobre terrazas, además de visitar bodegas y degustar vinos. Otras denominaciones de origen ya habían ofrecido la posibilidad de hacer rutas con este tipo de aparatos, pero esta empresa es la pionera en usarlo en la Ribeira Sacra.

En la parroquia de Doade se encuentran disponibles cuatro segways, más el de la monitora, para realizar las tres rutas que se trazaron en esta zona. La más corta va hasta el mirador de Pena do Castelo, con una duración de cuarenta y cinco minutos, y un coste de 20 euros por persona. La intermedia consiste en un itinerario entre los viñedos de Doade, con visita a una bodega, de una hora y media de duración y un precio de 26 euros. Por último, la ruta más larga va hasta el mirador de Pena do Castelo e incluye también una visita a una bodega. Tiene una duración de un poco más de dos horas y un precio de 30 euros por persona. Pese a ser la más cara, esta última ha sido la que más gente ha contratado durante este mes. «Durante agosto las reservas han ido bastante bien. He tenido gente tanto de Galicia como de fuera de ella», comenta Amparo Montenegro, la encargada de estos trayectos.

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También cabe la posibilidad de realizar otros itinerarios de mayor duración que discurran por otros lugares, pero siempre tiene que ser con demanda previa. Los usuarios que quieran resolver alguna duda o informarse de estas rutas pueden hacerlo a través de la página web  enoturismogalicia.es

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