Fomento se hace de rogar con los fondos para la A-56

La autovía de Ourense a Lugo avanza despacio con poca ejecución presupuestaria


ourense / la voz

Las ciudades de Ourense y Lugo son dos de las pocas capitales de provincia que no están conectadas todavía mediante una autovía. Les ocurre como a Cáceres y Badajoz, pero la Galicia interior está presionando para que este atraso se subsane y se priorice la construcción de la A-56, de la que por ahora solo hay un tramo en obras. Esta autovía permitiría comunicar de forma más directa no solo con la provincia de Lugo sino con la Transcantábrica, con las comunidades del norte de España y desde ahí, con Europa. Actualmente, la vetusta y mal cuidada carretera N-540 sigue siendo la vía de comunicación más directa pero su mal estado obliga muchas veces a recurrir a tener que ir por la A-52 hasta Benavente para viajar al norte y viceversa.

¿Cuando empezó este proyecto y en qué fase se encuentra?

Desde finales de los noventa hay un proyecto de autovía Lugo-Ourense. Se incluyó en el denominado Plan Galicia -que aprobó el Gobierno del PP presidido por José María Aznar- con previsión de acabarla en el 2008. Hasta el año siguiente no se empezó el primer tramo, San Martiño-A Barrela. Hoy en día es el único en ejecución. Tenía que estar ya terminado, pero una paralización de las obras entre 2010 y 2015, la escasa dotación presupuestaria y la menor ejecución de lo presupuestado hacen que todavía esté en obras. El Ministerio de Fomento da el plazo de mediados del 2019 como fecha de finalización a la comisión de seguimiento de la A-56.

¿Por qué es importante esta autovía?

Es la AP-9 del interior gallego, suele decir el empresario ourensano de San Martiño (Vilamarín), Lisardo González. Es una vía de comunicación que podría revitalizar las deprimidas comarcas del sur de Lugo y de la zona limítrofe de Ourense. Sería la vía más directa para conectar Ourense con el norte de España. Dado el mal estado de la carretera N-540, los usuarios que vienen de Lugo o Asturias buscan alternativas como la vía rápida entre Sarria y Monforte y la A-54, desde Santiago hasta las Rías Baixas y Portugal, evitando el tramo de Guntín hasta Ourense, cuyo tránsito es lento y penoso. En la provincia de Ourense, la situación no mejora demasiado. El tramo entre Cambeo y la capital es peligroso, aunque ahora se ganó en seguridad a costa de ralentizar el tráfico, reduciendo notablemente los límites de velocidad, y controlándolos con el primer radar de tramo instalado en una carretera convencional.

¿Qué gestiones se han realizado?

La última fue la visita a los responsables del Ministerio de Fomento en Madrid. El mes pasado se celebró en Chantada una reunión con alcaldes, empresarios y representantes de asociaciones empresariales de ambas provincias para impulsar las gestiones. Estos agentes locales reclaman que se ejecuten los presupuestos que se dotan para esta vía (en 2018 son 10,7 millones). «Si se hubieran ejecutado, el tramo hasta A Barrela estaría hecho», cree González.

¿Cuál es la respuesta de las administraciones?

Fomento fija el plazo de 2019 para concluir el tramo en obras y el final de este año para licitar la variante norte de Ourense (Quintela - Eirasvedras), aunque en la comisión piensan que esta variante no deberían contarla como parte de la A-56. Lo siguiente, sin plazos, sería el tramo entre Cambeo y la capital ourensana.

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