A los transformadores les salen nidos

Carlos Cortés
carlos cortés CHANTADA / LA VOZ

LEMOS

ROI FERNÁNDEZ

Fenosa convierte una antigua construcción de la presa de Belesar en un refugio para aves e insectos

29 nov 2017 . Actualizado a las 22:01 h.

Los viejos transformadores de Fenosa que van quedando fuera de servicio están condenados al derribo o a la ruina lenta. Al menos, no todos. La empresa les ha encontrado una utilidad. En colaboración con una organización ecologista, tiene en marcha un programa de transformación de estas pequeñas edificaciones en refugios para insectos, para murciélagos y para especies de aves, preferentemente amenazadas. El primero de estos antiguos transformadores rehabilitados como soporte ecológico en el sur de Lugo está en las proximidades de la presa de Belesar.

No es fácil llegar hasta este transformador, porque es de los construidos cerca de la base de la presa. Se encuentra en la margen derecha del Miño, en territorio del municipio de Chantada, junto a la pista que lleva del edificio de control al túnel de la central hidroeléctrica. A la altura de la cantera formada por la extracción del mineral que hizo falta para la construcción de la presa en los años 60, se trata de una zona tranquila, de poca presencia humana y apropiada por lo tanto para la nueva función de este transformador.

El exterior del edificio luce pintura nueva de color blanco, pero eso no es lo que llama la atención. Lo curioso es que de su fachada principal y de sus paredes laterales cuelgan más de dos docenas de cajas nido de diferentes formas y tamaños. Y bajo las cornisas, otros nidos esféricos construidos con barro y vegetación, como los que acostumbran a fabricar aves como las golondrinas. La mayor parte de estas estructuras están pensadas para que los pájaros las utilicen para sus nidos, pero también las hay diseñadas para que críen en ellas diferentes especies de insectos.

El objetivo, según explican fuentes de Gas Natural Fenosa, es «facilitar que se refugie en ellas fauna salvaje». En esta iniciativa, la empresa hidroeléctrica mantiene una estrecha colaboración con un colectivo ecologista denominado Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (Grefa). El proyecto cuenta además con el asesoramiento de Guillermo Blanco, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Empezó en Cuenca y Segovia

Esta operación de rescate de transformadores con fines ecológicos se estrenó hace meses en Cuenca y Segovia, con la rehabilitación de dos transformadores. En el colectivo ecologista Grefa aseguran que la idea de recuperar para la fauna salvaje este tipo de edificaciones industriales en desuso se les ocurrió por simple observación. Voluntarios de esta organización constataron durante su trabajo en el campo que las construcciones fuera de uso situadas en hábitats naturales -alterados o no por la actividad o la presencia humana- «abren magníficas posibilidades para crear puntos de biodiversidad». El objetivo del proyecto, explica Fernando Garcés, el secretario general del Grefa, es «facilitar este proceso de modo que cada año se rehabiliten para la fauna varias casetas, de modo que podamos tejer toda una red de puntos de biodiversidad.