monforte / la voz

Los efectos de la sequía se hacen notar en el paisaje de la Ribeira Sacra, especialmente en el Miño, donde el nivel del cauce se mantiene muy bajo a pesar del ahorro de agua que se está aplicando en los embalses de Belesar y Os Peares. Pero las condiciones meteorológicas no impiden que, como cada año, los viñedos adquieran una gran espectacularidad. Tanto en el Miño como en el Sil, las terrazas vitícolas muestran estos días una amplia variedad cromática en la que se alternan múltiples tonos de verde, amarillo, ocre y rojo.

Para disfrutar de estos paisajes ya no es posible recurrir a las rutas de catamarán de la Diputación, que cerraron la temporada en ambos ríos el pasado día 29. Sin embargo, continúan funcionando los recorridos fluviales que ofrecen las empresas privadas que tienen sus bases en los embarcaderos de Belesar -en O Saviñao- y Os Chancís, en Sober. Por otra parte, en la actualidad están disponibles varias rutas de senderismo que discurren en gran parte por estas zonas vitícolas. Dos de estos itinerarios se sitúan en las márgenes del Miño: la Ruta dos Viñedos de Belesar -en el municipio Chantada, con 4,6 kilómetros- y la Ruta da Ribeira Sacra do Miño, entre O Saviñao y Pantón, con una longitud total de 35,3 kilómetros. En Sober se encuentra el Sendeiro dos Viñedos da Ribeira Sacra, con 12,3 kilómetros. En la web del consorcio turístico de la Ribeira Sacra se puede descargar una guía de estas y otras rutas de senderismo del territorio.

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El otoño colorea la Ribeira Sacra