El cambio menguante

Luis Latorre OPINIÓN

LEMOS

03 ago 2017 . Actualizado a las 18:16 h.

Probablemente pueda parecer que rozo la paranoia, pero reconozco que me cuesta mucho trabajo no pensar mal al enterarnos de que recientemente se han «recalculado» las distancias entre Lugo y Santiago de Compostela a través del Camino Primitivo, con lo que pasamos de unos 103 kilómetros a 99 entre ambas catedrales.

Es sospechoso, sobre todo si tenemos en cuenta que la cifra mágica son 100 kilómetros, que es a partir de los que se reconoce el derecho a obtener la preciada Compostela.

Muchos recordarán que la Catedral de Santiago pretendía, y aún pretende, monopolizar el «mercado» de Credenciales, no reconociendo validez a otras que no sean las suyas, lo que choca con el más elemental sentido común porque no parece muy razonable que el caminante tenga que utilizar un documento emitido en el punto de destino en lugar del de origen.

No quiero pensar que la batalla que los lucenses iniciamos hace unos meses junto a nuestras autoridades eclesiásticas locales para lograr que nuestra ciudad sea el punto de inicio del Camino Primitivo haya influido en esta nueva demarcación, pero vayan ustedes a saber.

Lo único seguro es que hace pocas fechas el mojón que está ubicado un poco más abajo de la Capilla del Carmen marcaba el kilómetro 102,72 y ahora el de la Puerta de San Pedro señala el 99,583, con lo que hemos «perdido» tres kilómetros críticos, porque son los que señalan el límite establecido.

Podríamos buscar entre todos diversas formas de recuperar esos pocos metros, como por ejemplo realizando un corto paseo por el adarve de la Muralla antes de salir o iniciar el Camino Primitivo un poco antes del casco histórico, pero en cualquier caso no tiene mucho sentido hacer cambios arbitrarios en una ruta milenaria.

Todo esto algo a investigar, a aclarar y, en su caso, a corregir.