Muere en Monforte Germán Macía, símbolo de la lucha contra la ELA

Había recibido distintos homenajes en los últimos meses por parte de amigos y compañeros suyos de la Guardia Civil de tráfico

Todos con Germán Macía Unos 350 aficionados homenajearon al guardia civil monfortino aquejado de ELA

El guardia civil Germán Macía Rodríguez murió la madrugada del viernes en el hospital de Monforte. De 46 años, se había convertido en un símbolo de la lucha contra la Esclerosis Lateral amiotrófica (ELA), la enfermedad que le causó la muerte. El miércoles se celebró en Monforte el que finalmente ha sido el último homenaje a Germán, un partido de fútbol entre el Arenas y el Sarria FV, los equipos en los que había jugado hace unos años.

Todos con Germán Macía Unos 350 aficionados homenajearon al guardia civil monfortino aquejado de ELA

A Germán le diagnosticaron ELA en octubre del 2016, pero los primeros síntomas de esta enfermedad había empezado a notarlos aproximadamente un año antes. Desde el momento que supo lo que tenía, empezó a militar en la lucha contra lo que él definía como «mal traicionero que se oculta y no deja que lo detecten».

Germán reclamaba un mayor esfuerzo de las instituciones públicas en la investigación médica sobre la ELA, que hoy por hoy es una enfermedad para la que no hay cura, y un tratamiento similar en todas las comunidades autónomas para los pacientes diagnosticados. A este respecto, Germán escribió hace unos días en un artículo de opinión publicado en La Voz de Galicia que «no puede ser que haya comunidades autónomas en las que existan unidades específicas de ELA con seguimiento de la enfermedad a cada uno de los enfermos y aplicación de cuidados específicos y otras, como esta, en las que una vez diagnosticado te manden para casa con una sentencia de muerte sobre tu cabeza esperando que llegue ese día».

El pasado mes de marzo decenas de compañeros suyos de la Guardia Civil, desde agentes de calle a altos oficiales, se reunieron en un restaurante de Monforte para rendirle homenaje. Tras la comida, Germán intervino para agradecerles a todos su cariño y recordó su paso por sus distintos destinos hasta recalar en el destacamento de tráfico de Monforte.

Esta misma semana, sus colegas de trabajo y sus antiguos compañeros de equipo en el club de fútbol Arenas, del barrio monfortino de Carude, y en el equipo de veteranos de Sarria le tributaron otro homenaje en el campo Luis Bodegas. Los organizadores quisieron aprovechar la ocasión para recaudar fondos para la investigación sobre la ELA. Consiguieron cerca de 2.000 euros.

Germán Macía acudió a presenciar el partido en la silla de ruedas que tenía que utilizar desde hace meses, cuando la enfermedad la redujo drásticamente la movilidad. Durante el pasillo que le hicieron en el campo, Germán demostró la misma entereza que mantuvo desde que la diagnosticaron la enfermedad. A muchos de sus familiares y amigos les sorprendía comprobar que su ánimo no se quebraba.

De carácter vitalista y resuelto, había asumido la enfermedad y sus consecuencias desde el primer momento. La fuerza, decía Germán, se la proporcionaban los amigos, que en ningún momento dejaron que se sintiese solo, y su familia. «Mi hija Alba -dijo en una entrevista a principios del pasado mes de marzo- me contagia su alegría».

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