Todo se alió para salvar a J.E.O.P.

Carlos Cortés
carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

r. fernández

Un monfortino se recupera bien de un infarto gracias a la rápida reacción de sus vecinos, a un desfibrilador y a la hipotermia que le indujeron en urgencias

15 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Un vecino de Monforte se recupera en una unidad de cuidados intensivos del infarto que sufrió en su casa la semana pasada. Su evolución invita al optimismo y todo hace prever que no le van a quedar secuelas físicas significativas. De su identidad solo han trascendido las iniciales, J.E.O.P., y que tiene 66 años. «La vecina que lo ayudó reaccionó rápido y muy bien», asegura Ramón Muñoz, el responsable del servicio de urgencias del hospital de Monforte. Este caso, añade, puede servir de ejemplo de buena respuesta a una de las emergencias más habituales y que más vidas se cobra.

La víctima sufrió una parada cardiorrespiratoria el pasado día 6 y la suerte quiso que entre los primeros que lo auxiliaron estaba su vecina Ramona Álvarez. Esta enfermera es una de las empleados del hospital monfortino que llevaron recientemente el cabo el curso avanzado de reanimación cardiopulmonar que organiza el servicio de urgencias del centro. En cuanto comprobó que no respiraba ni había ritmo cardíaco, llamó al teléfono de emergencias 061 para pedir ayuda, explicó los síntomas y pidió expresamente que los sanitarios acudiesen con un equipo médico y un desfibrilador semiautomático. En cuando colgó, empezó la reanimación cardiopulmonar.

Recuperó el pulso

Tras la aplicación de descargas con el desfibrilador, la víctima recuperó el pulso cardíaco y fue trasladado al hospital. En el servicio de urgencias confirmaron que había sufrido un infarto agudo de miocardio, así que lo estabilizaron, le aplicaron un tratamiento para deshacer la obstrucción arterial causante del infarto y después rebajaron su temperatura corporal mediante una técnica de hipotermia controlada que el hospital de Monforte aplica desde el 2013.

Una vez enfriado, J.E.O.P. fue trasladado en una ambulancia medicalizada al nuevo hospital de Vigo. Allí permaneció dos días en coma inducido y con hipotermia. Poco más de una semana después, tiene un buen nivel de conciencia y los médicos esperan que se recupere sin secuelas neurológicas.

En el servicio de urgencias del hospital ven este caso como una demostración de lo importante que resulta aplicar lo que los especialistas denominan cadena de supervivencia, el protocolo que resume los pasos a dar en caso de que una persona sufra una parada cardiorrespiratoria. Este hombre tuvo la suerte de que entre sus vecinos había una trabajadora sanitaria con formación reciente para actuar en este tipo de casos y que el personal de emergencias que lo asistió a continuación disponía de un desfibrilador. «En situaciones así -dice Ramón Muñoz- se ve la importancia de que todos seamos capaces de hacer una reanimación y de que haya desfibriladores disponibles y preparación para utilizarlos».