Los expertos aconsejan alternar distintos tipos de tratamientos para evitar que el hongo se haga resistente
09 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Una primavera con abundancia de hierba suele ser sinónimo de cosechas difíciles. Solo hay que reparar en las cerezas, más ácidas y aguadas de lo habitual por las lluvias que hasta hace poco caían con regularidad. A estas alturas la uva es solo un proyecto, pendiente aún del cuajado definitivo de los racimos. Pero la mezcla de altas concentraciones de humedad y elevadas temperaturas, unida a alguna niebla mañanera, trae estos días de cabeza a los viticultores en toda la Ribeira Sacra. Los ataques de mildiu se generalizan y en zonas como Chantada o Quiroga afectan a numerosos viñedos.
«La cosa pinta bastante fea», señalaba ayer un enólogo tras visitar viñas de la ribera de Chantada. También en viñedos de la zona de Quiroga aparecieron estos días síntomas de mildiu. Son manchas de tono aceitoso, que delatan que la presencia del hongo viene de bastante atrás. Su actividad en el momento de la floración del racimo puede afectar a la cosecha si no se toman medidas a tiempo. Las más eficaces son las de carácter preventivo, pero por desgracia no son las más frecuentes.
A ver si ya no sirven
Viticultores que se apresuraron a dar los primeros tratamientos ponen el grito en el cielo por la falta de eficacia de ciertos productos. La rociada que bastaba hasta hace poco para proteger la viña ya no sirve para mantener a raya el mildiu. «Os produtos de agora non valen, todo é un negocio», se oye decir. Para los expertos, por el contrario, el problema radica en una mala utilización de los fitosanitarios. «La gente echa muchas veces el producto que le parece. Repiten tratamientos con los mismos principios activos y lo que consiguen es que el hongo se haga resistente», señala un técnico.
«No se pueden utilizar productos por sistema o solo porque los echa el vecino», decía en una entrevista en este diario, hace quince años, el ingeniero agrícola Emilio Levices. Desde su punto de vista, la situación no ha variado sustancialmente desde entonces en cuanto a la formación de muchos viticultores. Es un diagnóstico en el que coinciden otros técnicos. «Hai un ha mecánica na aplicación dos tratamentos que non sempre se corresponde cos momentos nos que son necesarios», dice Roberto Regal, enólogo y viticultor de la zona de Chantada.
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Cómo detectarlo
Los inviernos templados y lluviosos favorecen el desarrollo del mildiu cuando llega el calor. Se manifiesta en forma de una pelusa blanquecina en el envés de la hoja, que da lugar a unas manchas amarillentas
Mayores riesgos
Los ataques de mildiu pueden afectar a la cosecha especialmente en el período de floración y cuajado del racimo