La confederación aceptará una moratoria si el Ayuntamiento cumple sus promesas
23 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.En cuestión de días, el Ayuntamiento sabrá si la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil acepta o no su plan de reducción de vertidos. La propuesta tiene como principal objetivo facilitar la instalación de la fábrica de Abiga en el puerto seco, bloqueada actualmente por los graves problemas existentes en la red de saneamiento. Si la iniciativa llega a prosperar, tendrá otros beneficios añadidos. El principal, una moratoria de siete años en la aplicación de las sanciones en concepto de vertidos.
No hay estimaciones municipales sobre el coste de las multas por los vertidos que sufre periódicamente el Cabe debido a las carencias en materia de depuración de aguas residuales. La concejala y diputada autonómica del PP Julia Rodríguez se interesó en el 2014 ante la confederación por el importe de las sanciones. Los datos que obtuvo, únicos que trascendieron hasta la fecha, corresponden al período 2003-2013. En esos diez años, el Ayuntamiento abonó más de medio millón de euros por ese tipo de infracciones medioambientales.
«Si el plan resulta aprobado, durante su vigencia los vertidos no se van a sancionar. Habrá una moratoria en respuesta al compromiso municipal de solucionar el problema», señala el presidente de la confederación del Miño-Sil, Francisco Marín. Esta exención quedaría supeditada, no obstante, a los controles periódicos sobre cumplimiento de plan de vertidos por parte de los técnicos. «Los compromisos pueden quedar muy bien sobre el papel, pero hay que ejecutarlos. Los papeles por sí solos no depuran las aguas», dice Marín.
El presidente de la confederación tiene sobre la mesa el informe de los técnicos sobre el plan municipal de supresión de vertidos, cuya vigencia sería de siete años. A la espera de la confirmación oficial, todo apunta a que obtendrá el visto bueno de este organismo. El alcalde, José Tomé, valora con prudencia la posible aprobación del plan, que no serviría al menos de forma inmediata para desbloquear la concesión de licencia para la fábrica de Abiga.
Hechos y no palabras
«O ideal sería que desen por bo o documento e, ao mesmo tempo, autorizasen a conexión do saneamento coa rede municipal», dice Tomé. Si así fuese, la autorización del plan de reducción de vertidos desbloquearía la concesión de licencia a Abiga. La confederación, sin embargo, no dará ese paso mientras los compromisos municipales no se traduzcan «en hechos concretos».
Tomé apunta, en ese sentido, que el proyecto municipal precisará de la implicación de otras administraciones en forma de ayudas. «Vigo non está a construír con fondos propios a nova depuradora do río Lagares. Nin dedicándolle todo o capítulo de inversións do presuposto municipal daríamos financiado o noso plan», advierte el alcalde. Por ahora, la Xunta delega en el Ayuntamiento la financiación de la pequeña depuradora cuya puesta en marcha permitiría instalar en el puerto seco la fábrica de combustible para calderas de biomasa.