El candidato que rompió los topes

Carlos Cortés
CARLOS CORTÉS MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Severino Rodríguez se despojó de carga ideológica para cimentar doce años de victorias

01 nov 2014 . Actualizado a las 13:07 h.

«¿Son os dous concelleiros do BNG o seu tope electoral en Monforte?», le preguntaba un periodista a Severino Rodríguez el 8 de junio del 2002. Tres años atrás el entonces responsable local del Bloque había renunciado a ser el cabeza de lista. Las tensiones internas le habían hecho dar marcha atrás y su sustituto había obtenido algo más del 12% de los votos y dos concejales, más o menos lo que en aquella época era la marca habitual para el Bloque en unas elecciones municipales en Monforte. «Baixo ningún concepto -contestó Severino Rodríguez?, nós aspiramos a gobernar».

Y gobernó. Doce meses después de aquella entrevista, Severino Rodríguez era nombrado por primera vez alcalde de Monforte. Fue un pleno multitudinario y con suspense, porque solo en el último momento se supo que el exalcalde Celestino Torres había decidido votarle a él e impedir así un tercer mandato consecutivo del PP de Nazario Pin. La izquierda nacionalista se hacía así por primera vez con el gobierno de la segunda localidad de Lugo.

Para conseguirlo, Severino Rodríguez tuvo que superar primero las endémicas turbulencias internas del Bloque. Militante de Inzar, una formación heredera del antiguo Movemento Comunista y minoritaria dentro del BNG, supo combinar su atractivo como candidato con una implacable labor de oposición al PP local. Pero aquellos primeros cuatro años de mandato tampoco fueron tranquilos. Obligado a pactar gobierno con el PSOE de José Tomé, las costuras de la coalición no dejaron de crujir en ningún momento.

El camino a la mayoría absoluta

Tras unos comienzos titubeantes, el Ayuntamiento lanzó a la brigada de obras a una campaña de reformas urbanas. Lo que el gobierno local denominó plan de humanización le cambió la cara a la parte más visible de la ciudad y la hizo más fácil de pasear. No hicieron falta grandes proyectos. Con aquella humanización y con su carácter accesible y cercano para los vecinos Severino Rodríguez preparó el terreno para arrollar en el 2007. Con 5.774 votos, cerca del 50% de los emitidos, sumó nueve concejales en una corporación que tiene diecisiete.

Aquella mayoría absoluta lo liberó de ataduras con el PSOE, pero no le sirvió para asentar base electoral. El retroceso del 2011 y la mala experiencia del pacto con Tomé lo condenaron a los actuales cuatro años de gobierno en minoría. Es, sin duda, su mandato más oscuro. Primero porque la crisis ha rebajado la capacidad de maniobra del Ayuntamiento de Monforte, igual que la de todos los demás. Pero también porque en estos tres años y medio se le han ido acumulando los problemas. Empezó con mal pie, permitiendo que el PP aprobase en un pleno darle una calle a Fraga y soliviantando así a su parroquia. Y acabó de empantanarse con el revés del plan general de urbanismo, derrotado por la atronadora oposición vecinal.

«A miña bandeira»

Su despedida dejará en otras manos el reto de sacar adelante un nuevo planeamiento urbano, una patata caliente que va camino de cumplir veinte años en los despachos. No está para nada claro a qué siglas responderá el próximo alcalde de Monforte, porque esta renuncia deja al BNG en precario. Los doce años de alcaldía de Severino Rodríguez no le han proporcionado a esta organización una estructura capaz de sobrevivirle como fuerza mayoritaria. Aliado de Anxo Quintana y su búsqueda del centro, el alcalde de Monforte triunfó con una gestión personalista y prácticamente despojada de carga ideológica. «A miña bandeira é Monforte, por riba diso non hai nada», decía en una entrevista en el 2011. El voto «a Severino» disparaba el porcentaje del Bloque en las municipales, pero en las demás elecciones el efecto se diluía.

Su perfil libre de ataduras de partido le funcionó con los votantes, pero no ayudó a hacerlo popular dentro de su organización. Su apuesta por las mareas ciudadanas -es uno de los cuatro alcaldes del BNG que firmaron el manifiesto Somos Maioría- no dio resultado. Igual que en el resto de Galicia, el BNG se presentará a las elecciones en Monforte con sus siglas. Pero la versión local de esas candidaturas ciudadanas está en marcha. Se llama Esperta Monforte! y aspira llenar el hueco que deja Severino Rodríguez.