Viñas de la Ribeira Sacra en manos de la tercera edad

El consejo regulador prevé a corto plazo una fuerte caída de la superficie vitícola por el envejecimiento poblacional


MONFORTE / LA VOZ

La producción de uva en Ribeira Sacra fue de 4.753.899 kilos de uva en la última vendimia. Desde el 2009 ninguna cosecha había bajado de cinco millones de kilos y en el 2011 se llegó por vez primera a los siete millones. La reducción de la demanda en la pasada campaña tuvo mucho que ver con ese techo de producción, al que se llegó en un contexto poco favorable para el incremento de las ventas en el mercado más cercano. El fantasma de la crisis, por lo que parece, comienza a alejarse, pero el consejo regulador asume que a corto plazo no será fácil alcanzar cosechas de cinco millones de kilos de uva. Su mirada se vuelve ahora hacia la crisis demográfica.

En las estadísticas de la denominación de origen se aprecian algunos síntomas de una crisis poblacional que viene de lejos en este territorio. El número de viticultores inscritos en el consejo regulador pasó de 2.964, en el 2012, a los 2.817 que figuraban inscritos en el censo la pasada campaña. Aunque hay municipios que escapan a esa tendencia, la superficie de viñedo sufre en la mayor parte de los casos un lento pero inexorable declive. No es todavía una caída pronunciada, pero hay que tener en cuenta que en los últimos años algunas bodegas realizaron plantaciones que maquillan las estadísticas.

Pregunta clave

«A produción baixa e en cinco anos baixará de forma exponencial. A clave está na idade dos viticultores ¿Alguén se parou a pensar en mans de quen esta o viñedo na Ribeira Sacra?», dice el presidente del consejo regulador, José Manuel Rodríguez. En riberas del Sil como la de Vilachá de Salvadur, en A Pobra do Brollón, una de las zonas donde la superficie se mantiene, la media de edad de los viticultores ronda tranquilamente los setenta años. Del lado del Miño, la situación no es mucho más halagüeña. «En Diomondi e na Cova a ribeira estase quedando sen xente», se queja el bodeguero Juan Carlos Varela, de la SAT Virxe dos Remedios.

En los municipios de Chantada o Pantón, muchos pueblos están ubicados en la misma zona de ribera. Las viñas se trabajan porque sus dueños, en su inmensa mayoría de avanzada edad, las tienen cerca de casa. «Se houbese que coller un coche para ir a elas, moitas viñas que producen estarían a monte», comenta un vecino de una aldea ribereña. Pese a la seriedad del problema, el presidente del consejo regulador cree que no se hace nada por resolverlo. «Nos obradoiros de emprego non faltan módulos de carpintería ou xardinería, pero non se prepara á xente para vivir das viñas», sostiene José Manuel Rodríguez. «Aínda que nos últimos tres anos mantivemos o tipo, máis pronto que tarde será difícil chegar aos cinco millóns de quilos», avisa.

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