Un portal ofrece desde pequeños lagares a instalaciones en producción
07 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.No solo se pueden comprar aldeas abandonadas de la Ribeira Sacra a través de Internet. Atraídos por el reclamo de la viticultura heroica, particulares e inversores con miras más ambiciosas se asoman a los portales digitales en busca de oportunidades. Rastrean pequeñas bodegas en lugares paradisíacos con la viña que les permita elaborar su propio vino. Pero también modernas instalaciones, en pleno funcionamiento, a las que dar una vuelta de tuerca con vistas a la exportación de alguna marca exclusiva. Ribeira Sacra, y en menor medida Rías Baixas, son los objetivos preferentes de este tipo de inversores.
El portal digital de Aldeas Abandonadas, especializado en la venta de propiedades rústicas, tiene diecisiete bodegas en su catálogo, aunque una de ellas luce el cartel de vendida. Catorce están situadas en Ribeira Sacra, mayoritariamente en la ribera del Miño. Entre ellas se puede encontrar un poco de todo: desde pequeños lagares con terreno para plantar, por solo 6.000 euros, a bodegas acogidas a la denominación de origen, perfectamente equipadas y con viñedo propio, cuyo precio supera el millón de euros.
No se publica todo
«No publicamos en la web todo lo que se pone a la venta», matiza Rafael Canales, representante de la firma Aldeas Abandonadas. Las bodegas en funcionamiento suelen ser reticentes a anunciarse abiertamente por razones de imagen. Ninguna de las que aparecen en este portal digital detalla su razón social ni su emplazamiento exacto. Solo una -en producción ecológica- incluye en la ficha de venta fotografías que puedan facilitar su identificación. Otra ofrece imágenes de depósitos de acero, tolvas, despalilladoras, prensas neumáticas y equipos de frío, pero lo habitual que se excluya la información gráfica.
Cada tipo de bodega tiene un cliente potencial. En las que están en producción, detalla Canales, «las peticiones de información vienen de gente de fuera de Galicia que quiere hacer su vino y comercializarlo fuera de España». La más barata del catálogo, situada en la subzona de Chantada y cercana a Ourense, cuesta 225.000 euros. De la más cara, tasada en 1.100.000 euros, no se dan indicaciones relativas a su ubicación, pero sí otros detalles. Tiene setecientos metros y dos hectáreas de viñedo, dispone de capacidad para producir 25.000 botellas al año -ampliables hasta 200.000- y elabora vinos «de calidad y premios reconocidos».
Los precios de las bodegas no industriales, casi siempre rodeadas de un viñedo para autoconsumo o de una pequeña finca en la que plantar, se mueven entre los 6.000 y los 180.000 euros en la web de Aldeas Abandonadas. La más cara es una de las bodegas-vivienda rodeadas de viñedo que proliferan en la ribera del Miño, sobre todo en los municipios de Chantada y O Saviñao, donde se concentra la mayor parte de la oferta de este portal digital.
Recuperar la inversión
Pese a la promoción de la Ribeira Sacra y el creciente auge de sus vinos, el comprador se lo piensa especialmente a la hora de invertir en las bodegas en producción. «Peticiones de información recibimos muchísimas, incluso de Estados Unidos o de China. Pero las ventas van con cuentagotas. En La Mancha, por el mismo precio compras un montón de hectáreas más. El vino tampoco vale lo mismo, pero cada uno echa sus cuentas para recuperar la inversión», dice Canales.