El banco que nació en Quinteliña

Se cumplen cien años de la muerte de Benito de Soto, el fundador de la Banca de Soto


CHANTADA / LA VOZ

Las molduras que forman las letras B y S se ven aún perfectamente, aunque cualquier día empezarán a caerse a trozos. Están en el portalón central del número tres de la plaza del Mercado, el centro del casco viejo de Chantada. Este edificio hoy desgastado y sin uso fue la sede central del Banco de Soto, la entidad financiera que fundó el comerciante Benito de Soto Linares a finales del siglo XIX en Chantada. El 3 de enero se cumplieron cien años de su fallecimiento. Su negocio lo sobrevivió a él y duró hasta bien avanzado el siglo XX, cuando se lo tragó un proceso de concentración financiera que aún hoy no parece haber terminado.

Benito de Soto nació en 1852 en la aldea chantadina de Quinteliña, en la parroquia de San Salvador de Asma, aunque su familia paterna procedía del municipio de Nogueira de Ramuín. Su primer negocio fue lo que en la época se denominaba un comercio mixto, en el que lo mismo se vendía ropa o herramientas que productos llegados de América. Y no solo vendía. Como muchos otros en la época, también prestaba dinero.

Era la época de la emigración y los que se marchaban necesitaban liquidez para el viaje. El préstamo habitual era de 250 pesetas, suficiente para el pasaje, algo de ropa con una maleta donde meterla y los primeros gastos en América. El patrimonio familiar se fue incrementando con los intereses y la adquisición de rentas y tierras de los que no podían devolver el crédito.

Giros de emigrantes

Tras conseguir la corresponsalía de bancos que operaban al otro lado del océano, Benito de Soto pasó a intermediar en el envío de giros de los emigrantes. Y finalmente se dedicó a los depósitos, lo que completó la transformación de su casa de banca en un auténtico banco. Lo que había empezado como una actividad complementaria al ultramarinos familiar acabó haciendo de los De Soto la principal fortuna de la comarca.

Su banco no murió con él. Continuó operando de forma independiente hasta que en 1969 la familia De Soto decidió vender sus acciones al grupo del Banco Popular Español. José Luis Múgica Melgar cuenta en su libro «Banco de Galicia, orígenes, evolución y extinción» (2010) que la compra reportó a los De Soto 164 millones de pesetas, y que esa cantidad representaba más del más del 1000% de los quince millones que por aquel entonces formaban el capital social de la entidad.

El Banco de Soto tenía en aquel momento quince trabajadores, la mayoría vinculados familiarmente a los propietarios. Tenía oficinas también en Ribadeo y Monterroso. Este banco y el Pastor eran los únicos con presencia en Chantada, lo que da una idea de lo que José Luis Múgica califica como su «privilegiada situación de dominio» local.

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