1El Centro do Viño da Ribeira Sacra fue ayer escenario de una presentación, no de un vino -como es habitual-, sino de algo muy diferente. Se trata de la primera ginebra producida en la zona, que elabora la veterana empresa Adegas Moure, radicada en O Saviñao. La presentó Xosé Manuel Moure, uno de los principales responsables de la firma, quien explicó que el proyecto de creación de su ginebra comenzó hace unos tres años y requirió varias visitas a Inglaterra, una de las cunas históricas de esta bebida, que realizó con su socio Evaristo Rodríguez. De aquel país procede el alcohol base -un triple destilado de trigo-, que en las instalaciones de la empresa pasa por otra destilación en la que se le añaden toques de enebro, raíz de angélica, infusión de té y cáscara de naranja y limón, además de agua de los Alpes suizos para rebajar la graduación. El nombre de esta ginebra, Ana, no es otro que el de madre de Moure. Los asistentes tuvieron ocasión de degustarla en varios cócteles preparados por Damián Seijas, el prestigioso y multipremiado barista chantadino.
Visita a una empresa
2Siguiendo con asuntos gastronómicos, hay que señalar que el director de la Axencia Galega de Innovación, Manuel Varela Rey, visitó ayer en Monforte las instalaciones de Queserías Prado para conocer un proyecto novedoso que pretende llevar a cabo esta empresa. Se trata de fabricar quesos con un ingrediente funcional, que por ahora -lo cual es bastante comprensible- no se dará a conocer públicamente. La firma no podrá recurrir este año a las ayudas que concede dicho departamento de la Xunta para impulsar proyectos industriales innovadores, porque el plazo de presentación termina el 5 de octubre y no hay tiempo suficiente para preparar la solicitud. Sin embargo, Varela confirmó a los responsables de la empresa de que esta línea de subvenciones se mantendrá el año próximo y les explicó los pasos que deben dar para acogerse al programa. La visita fue satisfactoria y muy cordial, añaden desde la firma monfortina.
Broches solidarios
3Para terminar, un acto de solidaridad. Un grupo de usuarias de la residencia de mayores de Sober participó en una iniciativa de la Fundación San Rosendo cuyo fin es conseguir fondos para la investigación de una enfermedad rara conocida como síndrome de Duchenne o distrofia muscular progresiva. Las mujeres confeccionaron decenas de broches de fieltro por los que pidieron un euro de donativo. Entre todas consiguieron recaudar 215 euros. El síndrome de Duchenne es una cruel enfermedad hereditaria que se manifiesta a edades muy tempranas y hace que muchos de los afectados necesiten aparatos ortopédicos y sillas de ruedas antes de cumplir doce años. Todo lo que se haga para ayudarlos, claro está, es más que bienvenido.