Con el paso de los días se oscurece más el panorama de nuestro Breogán. No entenderlo así es no querer enterarse o despreocuparse de su futuro. El último aviso llega desde el presidente «interino» que nos comunica que en diciembre lo deja y aumenta, todavía más, los temores que el breoganismo viene soportando en silencio. Comprobamos que el club insiste en dar vueltas, adentrándose en una nebulosa e impidiendo la entrada de un rayo de luz para ver lo que sucede en el interior. La Diputación está deseando soltar lastre y, más antes que tarde, su pretensión será dejarlo. El Breogán hace tiempo que pasó a ser un búnker: nada se sabe de él. Tiempo atrás las noticias del club estaban en las tertulias, eran tema de debate y tanto socios como aficionados se sentían cercanos a todo lo que sucedía alrededor de su equipo. De un tiempo a esta parte ha cambiado tanto el panorama, que el socio ha pasado a ser un simple abonado y al aficionado no se le transmite la mínima ilusión.
Ahora, poco o nada sabemos del club: los aficionados (los pocos) se limitan a bajar al Pazo y ver el partido: si ganamos, bien y si no, pues otra vez será. Apenas se informa de nada y la frialdad que transmite el club echa para atrás a posibles nuevos socios o aficionados y qué decir de posibles patrocinios ¿Quién va a querer invertir en publicidad, si al espónsor que tuvimos durante 20 años ni tan siquiera se le bajó un día al centro de la pista para darle un merecido homenaje?
Ahora bien, no todos los males vienen de esta directiva que está como adormecida, con una falta total de sangre y coraje para reconducir esta situación. Una situación a la que nos han llevado anteriores directivas y una institución que, con su falta de control, permitió administrar a alguno los recursos de todos nosotros a su manera.
Esta directiva tendrá que decir cuál es la situación del club; tiene la obligación de dar los pasos para su subsistencia y si éste debe entrar en concurso de acreedores, con todas las consecuencias que pueda acarrear, lo deben hacer más pronto que tarde. ¿O es que acaso creen que alguien va a coger el muerto que otros dejaron si ustedes se van? ¿Por qué la Diputación no aclara su postura para despejar incógnitas? El silencio y el olvido son los peores enemigos. Más vale estar en el pelotón de cola de la LEB (vendrán tiempos mejores) a que el club desaparezca.