Dos delitos de atentado y otro de quebrantamiento de medida cautelar son los que imputa el fiscal a un hombre con numerosos antecedentes que, supuestamente, provocó graves altercados en un hostal de Ribadeo y que intentó agredir al cabo primero de la Guardia Civil de dicho puesto. Cuando estaba en el cuartel, según el fiscal, se levantó violentamente de una silla, saltó por encima de una mesa y se abalanzó sobre el agente. El acusado tuvo que ser reducido por otros guardias.
Sobre las cinco de la tarde del 31 de enero de este año, el imputado se presentó en el Hostal Carragal, donde residía, dando golpes y gritos por lo que el dueño del establecimiento pidió la presencia de los guardias. El acusado fue voluntariamente al cuartel, pero al regresar de nuevo al establecimiento volvió a tener un altercado con el dueño, lo que motivó una nueva intervención de los agentes a los que recibió con insultos.
Retorció un dedo
El imputado, según la acusación pública, retorció un dedo a uno de los agentes. Tras introducirlo en un coche policial, lanzó un cabezazo a otro guardia que le acompañaba en el vehículo al que no logró alcanzar. En el traslado al hostal trató de dar patadas a un agente. Como consecuencia de la refriega, uno de los guaridas sufrió un esguince en un dedo.
Los hechos motivaron que el Juzgado de Mondoñedo ingresara en la cárcel al presunto autor de los hechos, sin embargo el afectado recurrió y la Audiencia lo dejó libre, pero con la condición de que no se acercara al hostal. El fiscal, sin embargo recuerda que volvió al mismo el 24 de febrero e insistió al dueño para que le abriera. De nuevo acudió la Guardia Civil y se registraron incidentes. En este caso, el objeto de las iras fue el cabo primero del puesto.
Todos los hechos descritos fueron cometidos por el imputado, que ahora está en prisión, en estado ebrio. El fiscal pide que le impongan cuatro años de cárcel por los atentados y 15 meses de multa a diez euros por lesiones.