Muchos socios del Club Lemos se lamentan de la falta de decisión del presidente, Antonio Feijoo, a la hora de acometer el necesario cambio en el banquillo. Ayer, el propio dirigente admitió que si Julio Corral hubiera ejercido como entrenador del primer equipo dos semanas antes, el Lemos estaría salvado. En el recuerdo están los dos puntos que cedieron los monfortinos ante el Páramo, que pueden ser decisivos en este desenlace de la temporada.
La comparación entre Julio Corral y Escalza al frente de la primera plantilla no tiene color. Con el soberino en el banquillo, el Club Lemos ha sumado diez puntos en seis encuentros, en los que ha logrado tres triunfos, un empate y dos derrotas. No obstante, la derrota ante O Val tampoco se le puede contabilizar a Corral, que prácticamente acababa de tomar las riendas del equipo.
De estos puntos cosechados, el Lemos con el soberino arrancó cuatro a domicilio por tan solo uno en 35 jornadas que había logrado Escalza. Otro de los datos a tener en cuenta y que juegan a favor de Corral es el número de goles encajados por el equipo. Las dos derrotas que sufrió fueron por la mínima ante O Val y el Boiro. Ante estos mismos equipos, con Escalza en el banquillo, el equipo monfortino recibió una goleada (6-1) ante el Boiro y (1-3) ante O Val.
Estos datos reflejan que si Corral hubiera tomado las riendas del equipo mucho antes, el Lemos estaría fuera de peligro y encararía el choque ante el Betanzos sin presión.
El preparador soberino aportó al equipo tranquilidad, motivación, ilusión y, sobre todo, una filosofía clara de juego. «Ahora sí sabemos a lo que jugamos», apuntó un futbolista de la plantilla.
Toda esta forma de actuar de Corral tiene sus consecuencias en la trayectoria del equipo en estas últimas jornadas.
Escalza no supo sacar lo mejor de una plantilla que dispone de calidad para estar en la zona media de la clasificación y con aspiraciones. Además, nunca dio continuidad a un equipo básico. En su etapa llegaron a probar más de una decena de futbolistas foráneos. Con el paso de las jornadas, el vestuario dejó de confiar en el preparador vasco. También lo hizo Antonio Feijoo.