Un empleado ponía la ropa de su ex empresa para no pagar los repostajes en una estación de servicio
10 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Su astucia quedó al descubierto. Pero, mientras no se dieron cuenta de la situación, conseguía repostajes totalmente gratuitos para su vehículo. Todo porque, antes de presentarse en la gasolinera de costumbre, procuraba vestirse con el mono de la empresa a la que no pertenecía. Esta estafa le supuso a un lugués una pena de seis meses de prisión. S.F.P., el acusado, fue juzgado ayer en la capital lucense. La vista no llegó a celebrarse en su integridad porque el imputado prefirió que su abogado pactase con el fiscal una reducción en la petición de pena que, finalmente, acabó aceptando.
El acusado fue trabajador de una empresa de plantas y jardines desde el 8 de mayo de 2005 al 30 de abril de 2007 en que causó baja voluntaria. Durante el tiempo que estuvo en plantilla usaba los vehículos de la empresa y los repostaba habitualmente en la misma estación de servicio. Las facturas eran abonadas periódicamente por parte de la empresa.
Más de mil euros
Los constantes repostajes en la gasolinera hicieron que los empleados conociesen al trabajador al que reconocían, además, por llevar la ropa de trabajo perteneciente a la empresa. Esta circunstancia fue aprovechada por S.F.P., para seguir echando combustible y no pagar, a pesar de no estar vinculado al negocio para el que trabajó. Según la denuncia presentada en su momento, el acusado pasó en diferentes ocasiones por el surtidor durante el período comprendido entre el 12 de junio de 2007 hasta el 30 de marzo de 2008. Para que los empleados creyesen que seguía estando vinculado a la empresa vestía el uniforme o mono que solía llevar cuando era trabajador de la firma de plantas y jardines. En total surtió combustible por un importe superior a los 1.100 euros que fueron abonados por la empresa.
El acusado fue condenado en julio de 1996 como autor de un delito de falsedad de documento público por un juzgado de Gerona, si bien estos antecedentes son cancelables, según puso de manifiesto la acusación pública en el escrito de acusación.
El fiscal pedía inicialmente una pena de dos años y medio para el acusado y el pago de la cantidad defraudada a su ex empresa. Para el juicio de ayer fueron citados una decena de testigos que no llegaron a intervenir.
Crónica juicio a un lugués por estafa