Decenas de viajeros de la provincia tuvieron que olvidarse de las vacaciones que habían planificado para el puente de la Constitución por culpa del plante de los controladores
05 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Decenas de lucenses que tenían previsto viajar en avión durante el puente de la Constitución han tenido que cambiar de planes por culpa del plante de los controladores aéreos. En Lavacolla, en Barajas, en Peinador, en Alvedro..., muchos viajeros de la provincia vieron con desesperación cómo los destinos con los que habían soñado meses e incluso años se les escapaban de las manos entre el viernes y el sábado por causas ajenas a ellos.
Uno de los afectados es el periodista viveirense Miguel Albo, compañero en la delegación de La Voz en A Mariña, que ha vivido con impotencia la cancelación de dos vuelos con destino Barcelona. El primero -en Ryanair- debería haber salido de Lavacolla el viernes por la tarde, pero no despegó porque el aeropuerto de Santiago fue el primero en tener problemas. Él y otros dos pasajeros con los que trabó conversación en la terminal averiguaron que Spanair volaba a última hora desde Vigo y pusieron rumbo a Peinador, donde se habían formado largas colas.
«De camiño xa nos dixeron que acababan de pechar todo o espazo aéreo», resaltó Albo, que hace apenas tres meses tampoco pudo viajar a Cuba por la mala gestión de una agencia compostelana. Ayer por la tarde confiaba en poder reemprender camino hacia la ciudad Condal hoy a las 15.15 horas desde Santiago con Spanair. «Os cartos do billete vánnolos devolver, pero non sei cantos levo gastados en teléfono porque che mandan chamar a un 902 e non consegues nada...», destacó.
Sin alternativas
Otros viajeros inmersos en el caos aéreo denunciaron las malas comunicaciones que existen entre Lugo y «el resto del mundo» en transporte público. De esta manera, muchos lucenses que querían volver a casa para pasar el puente tuvieron grandes dificultades para encontrar billetes de tren o de autobús alternativos. Indicaron que tanto las webs como los teléfonos de Renfe y Alsa estuvieron colapsados. «Es increíble que el único tren que hay tarde nueve horas en llegar», criticó un usuario.