La datación por uranio-torio -al igual que la más conocida técnica del carbono 14- se basa en el análisis de la desintegración de los radioisótopos y sirve para determinar la edad de minerales y fósiles de hasta 350.000 años . La técnica de la termoluminiscencia se basa en la propiedad de ciertos minerales -como el cuarzo-de despedir luz al ser calentados, con una intensidad proporcional a la cantidad de radiación solar que hayan absorbido. Con ella se puede calcular la edad de un yacimiento paleontológico o arqueológico de hasta unos 200.000 años. En el yacimiento de la cantera de Becerreá no se ha considerado útil recurrir a la técnica del carbono 14, ya que esta solo permite datar restos orgánicos de hasta 50.000 años, una edad muy inferior a la que se cree que tienen estos fósiles.
Además de las mencionadas dataciones radiométricas, los fósiles hallados en la cantera -entre los que ya se han podido identificar restos de rinoceronte, hiena, león, pantera europea, caballo y algún tipo de bóvido aún no determinado- serán sometidos a un profundo estudio por expertos en paleontología de la Universidad de Tarragona, una de las instituciones que colaboran en este proyecto científico coordinado por la universidad compostelana.