Solo se ha disputado una jornada del campeonato de liga de la Preferente Autonómica, pero en el Club Lemos ya se producen los primeros movimientos. El futbolista Iago Enríquez no seguirá a las órdenes de Escalza. La directiva que preside Antonio Feijoo cederá al delantero al Bóveda o al Brollón. Las preferencias del club pasan porque el deportista compita con el equipo del Hermanos Somoza, pero al final será el propio futbolista el que tome la decisión final.
Las razones que explican esta salida precipitada del ariete de la primera plantilla son estrictamente personales. Iago estudió el pasado curso académico un ciclo de Medio Ambiente, y ahora deberá de hacer las prácticas, que empezarán el próximo día 15 y se prolongarán hasta el 15 de diciembre. Esta se realizarán todas las tardes en horario de cuatro a ocho o nueve de la noche, lo que impide que Iago pueda entrenar a diario con la plantilla.
El futbolista le comunicó la situación al presidente y al entrenador en el entrenamiento del pasado lunes. A los dirigentes y al técnico les sorprendió la noticia, pero después de las explicaciones del jugador, optaron por la fórmula de la cesión.
«Nosotros no valoramos nunca darle la baja -dijo Antonio Feijoo-, porque consideramos que es un futbolista muy importante para el Lemos, lo que nos lleva a cederlo».
El único problema que se plantea es que el futbolista no podrá volver al equipo hasta seis meses después de que firme la cesión. «Al haber jugado ante el Foz, se le aplica esta normativa, porque de lo contrario ya lo podríamos recuperar en enero, y así habrá que esperar hasta febrero», apuntó el máximo mandatario del Lemos.
Por su parte, Iago lamentó esta situación. «Pensé que tenía las prácticas convalidadas -dijo el ariete-, pero al final no es así, por lo que hay que optar por esta fórmula».
El futbolista comunicó al club que podría seguir jugando hasta que la directiva encuentre a un sustituto, pero Feijoo entiende que la cesión tiene que hacerse de inmediato para que Iago vuelva pronto a la plantilla. Además, considera que no sería justo para sus compañeros. «Un futbolista que no entrena, no puede jugar», dice Feijoo.