Aunque las fiestas patronales no empezaban oficialmente hasta hoy, la carrera de carrilanas por la tarde y el concierto del grupo ourensano Lamatumbá por la noche, llenaron ayer las calles de Chantada de un inequívoco ambiente festivo. El accidentado descenso de carrilanas por la calle Alférez Baanante no fue tan abundante como el del año pasado -en esta ocasión se inscribieron 22 aparatos-, pero no por ello el público prestó menos atención. Participantes y organizadores demostraron que la imaginación es la mejor arma para ganar una carrera y para pasarlo bien en unas fiestas sin necesidad de realizar grandes desembolsos económicos. Corredores y público acabaron encantados con el espectáculo y rieron de buena gana ante el pintoresco aspecto que ofrecían alguno de los competidores, sus máquinas e incluso de los -afortunadamente leves- accidentes registrados a lo largo del recorrido. Entre los vehículos que compitieron se pudieron ver desde imitaciones de trenes hasta coches de recién casados, pasando por un homenaje al célebre personaje japonés de dibujos animados Hello Kitty.
«¡Vivamos como galegos!», grita un gaiteiro subido en un taxi en medio de Nueva York en una conocida campaña publicitaria de Gadis. La cadena de supermercados tiene en marcha un concurso para elegir al gallego que mejor imita a ese gaiteiro. Para dar con él desplaza un tráiler escenario por localidades de toda Galicia en busca de personas anónimas que proclamen su orgullo por ser gallego encima de un decorado que simula el taxi en pleno centro de Nueva York. Los concursantes tienen que imitar la pose y, si quieren, pueden contar sus experiencias. Todo el material recopilado se cuelga luego en la web www.malosera.com. El camión estuvo esta semana en Chantada y pronto estarán disponibles las fotos en Internet. A ver qué tal lo hicieron los chantadinos...
Orgullosos de ser gallegos, monfortinos y de O Morín están un grupo de amigos del conocido barrio monfortino que, aprovechando las vacaciones de muchos de ellos en el mes de agosto -y las fiestas patronales, por supuesto- se reúnen verano tras verano desde hace dieciséis años para compartir mesa y mantel. En esta ocasión la cena fue en el restaurante O Grelo. Cada año escogen un restaurante distinto porque, como suele decirse, todos pagan matrícula. Los asistentes, algo más de cuarenta, están repartidos por todo el mundo. Aunque los hay que siguen viviendo en Monforte, otros llegan de otras provincias y también de lugares tan lejanos como Canadá o Escocia. Pero tanto si viven cerca como si viven muy lejos, todos ellos siguen siendo muy de su barrio, como bien se ve.
Al igual que Monforte, en Castro de Carballedo hace poco que estuvieron de fiestas. Dentro de ellas, el lunes se celebró una misa y una procesión en honor a san Roque. Y el martes, aunque ya no había fiesta, era día de feria, con lo que el ambiente era completamente festivo y fueron muchos lo que aprovecharon estas fechas para acercarse a disfrutar de la carne ao caldeiro, tan famosa en esta localidad.