Es como un reflejo local de las tribulaciones de Zapatero y su impopular plan de ajuste para reducir el déficit público. En el Gobierno local de Chantada meditan estos días de dónde sacar los 125.000 euros que el Ayuntamiento tiene que pagar este año para empezar a devolver el crédito extraordinario que pidió en el 2009 para liquidar una parte de su millonaria deuda con proveedores y contratistas. El alcalde, Manuel Anxo Taboada, tiene claro que hay que aplicar la tijera a las subvenciones a asociaciones y a los gastos en fiestas. «Doutra parte non se pode sacar, porque os servizos temos que seguilos prestando», afirma.
La primera víctima de esta versión chantadina del plan de ajuste será la fiesta de la sidra. Este año tocaba celebrar la cuarta edición de este certamen, impulsado desde la fábrica local de Hijos de Rivera, la primera envasadora de sidra gallega, elaborada en buena parte con manzanas recogidas en esta comarca. El alcalde piensa que la partida que tradicionalmente se destinaba a esta fiesta será de las que caigan a causa del plan de ajuste, así que la cuarta edición tendrá que esperar tiempos mejores.
Tampoco habrá fiesta de la tercera edad, aunque en este caso la sorpresa es solo relativa. En realidad, el actual gobierno compartido entre PSOE y BNG no llegó a celebrar nunca una comida para los pensionistas del municipio. La última fue en el 2007, concretamente un par de meses antes de las elecciones que acabaron con la mayoría absoluta del PP y le hicieron perder la alcaldía. De hecho, lo que el Ayuntamiento gastó en esa última fiesta de la tercera edad no estaba previsto en el presupuesto anual, y ahora forma parte de la deuda que oficialmente no está reconocida y que no entró en el crédito bancario del año pasado.
También notarán el recorte los organizadores de las fiestas de agosto, aunque en este caso las consecuencias no serán tan drásticas. Habrá subvención municipal, aunque todo apunta a que no llegará a los 50.000 euros del año pasado. La comisión ya está trabajando en la elaboración del programa y las fiestas están garantizadas, pero para mantener el presupuesto del año pasado los organizadores necesitan recaudar un poco más, de vecinos, comerciantes y hosteleros o de los barraquistas.
En todo caso, el alcance del recorte está todavía por ver. El gobierno local sabrá exactamente cuánto tendrá que sacar de las partidas de gastos cuando el servicio de intervención le presente la cuenta general del 2009. Ese es también un paso previo imprescindible para la presentación al pleno de la corporación del proyecto de presupuestos para este año, en el que se podrá medir en euros el resultado final del tijeretazo en cada partida.