Una vendimia más heroica todavía

Luis Díaz
Luís Díaz MONFORTE/LA VOZ.

LEMOS

La bajada de nivel del Sil dificultará la recogida de la uva en las viñas que se valen de barcas. La Diputación está dispuesta a habilitar un punto de atraque en Xabrega

16 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La vendimia será este año más heroica si Cabe en los viñedos de Sober más próximos al Cañón del Sil en los que la uva todavía se recoge en barca. Los viticultores que recurren a este sistema se encontrarán, en el mejor de los casos, con treinta metros de pendiente añadidos -y especialmente inestables por el lodo- con respecto al nivel del río, debido a la bajada del embalse que ha iniciado Iberdrola para la ampliación de la presa ourensana de Santo Estevo. La Diputación tiene previsto habilitarles un punto de embarque en la zona de Xabrega, al nivel del cauce que presente el Sil en septiembre.

«Xa que imos ter trinta metros de propina para baixar as uvas á barca, cando menos que non teñamos que subir outros trinta para descargalas», señala uno de los cosecheros que aún vendimian en barca. Y es que, de acuerdo con los planes de Iberdrola, por lo que respecta al nivel del embalse del Sil la situación actual se mantendrá al menos hasta el próximo mes de noviembre, cuando el vino ya estará cociendo en las cubas.

El plan que expuso la Diputación a los afectados consiste en la construcción de una pista de cemento que llegaría al pie mismo del embalse en su nueva cota mínima, para que los tractores puedan recoger así las uvas transportadas en barca sin necesidad de carretarlas ladera arriba hasta encontrar alguna pista. Esta solución resolvería una parte del problema, aunque los viticultores no las tienen todas consigo. «Nós posiblemente non teñamos ese problema na Cividade, pola feitura que ten alí a ribeira, pero noutras viñas o lodo pode chegar a dificultar o embarque», dice Xesús Verao, viticultor y vocal del consejo regulador de la Ribeira Sacra.

Sin alternativa

Xesús Verao, de Adega Lobeiras, es junto a su hermano Xosé Ramón (Cividade), y a Ramón Fernández (Frieira), uno de los tres bodegueros de la denominación de origen que echan mano de la barca para sacar las uvas, pero hay otros cosecheros que sin comercializar la producción dentro del consejo regulador están en esa misma tesitura. Se trata, en todos los casos, de viñedos situados en lo más profundo de la ribera, casi siempre pegados al Sil, que están alejados de las pistas más cercanas o ni siquiera tienen otro tipo de acceso. Este último es el caso de A Cividade.

«Existe un antiguo camiño que cae en vertical polo monte, pero hai moitos anos que non se usa. Son cincocentos metros cun desnivel de case o cen por cen. Antigamente subíanse así as uvas e cada viaxe, sendo un pouco brutos , podía levar media hora», rememora con sorna Verao. Eran, sin lugar a dudas, otros tiempos.