Soy gitano y de mayor quiero ser policía

LEMOS

Una decena de niños y niñas lucenses calés participan en las actividades de ocio de Chavorrillos, un programa del Secretariado Gitano que mejora su integración social

25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Se llaman Carmen, Javi, Ignacio, Luisa, Andrea, Manuel, Sara, Jairo y Pepe. Tienen entre 7 y 11 años, son lucenses, son gitanos y, como los demás niños de su edad, ya tienen una idea de lo que quieren ser de mayores. Javi, por ejemplo, sueña con ser arqueólogo para descubrir una tumba en Egipto, y Manuel, que está fascinado por las artes marciales, policía. Los 9 participan este curso en el programa Chavorrillos, con el que el Secretariado Gitano trata de mejorar la integración social de los menores calés en la ciudad amurallada. ¿De qué manera? Enseñándoles a disfrutar del ocio y a aprovechar el tiempo libre.

Los ancianos y los niños son los pilares de cualquier familia gitana. Sin embargo, los pequeños calés apenas se relacionan con otros niños, al margen de hermanos y primos. Tampoco suelen participar en actividades extraescolares. «Detectamos que los niños no accedían a temas de ocio ni a actividades vinculadas a la escuela, como excursiones», explica la coordinadora del secretariado en Lugo, Eva Vera. Cuando acaban las clases, la mayoría de los pequeños gitanos vuelve a casa y pasa la tarde entre padres, hermanos, primos, abuelos y tíos. Sin más. La única ventana en esa rutina se abre «el día que van al culto», ya que son evangelistas.

A través de Chavorrillos -en lengua caló significa «niño pequeño»-, una tarde a la semana estos nueve niños hacen talleres de manualidades, de teatro, de barro y arcilla, de disfraces, de reciclaje, de globoflexia, de malabarismos... «Hoy estamos haciendo un lapicero en forma de gallina con una masa parecida al barro», detallaron el miércoles. Este curso también han celebrado el magosto, el día internacional del Pueblo Gitano o construido un cajón flamenco. «Tratamos de vincular algunas actividades de ocio con su cultura, y todo lo que hacen se lo llevan para casa, para que los padres vean en que invierten el tiempo», indicó Vera. En el tiempo de descanso juegan a las palabras encadenas, a la torre, a la oca o al bingo. De vez en cuando realizan alguna salida para que conozcan los recursos culturales que hay en la ciudad, como los museos, y también otras formas de diversión a las que acceden rara vez.

Les encantan los bolos

La próxima excursión será a la biblioteca, y de cara al final de curso los pequeños están deseando volver a la bolera, como ya hicieron en la despedida del curso pasado. «¡Nos encanta jugar a los bolos. Y las hamburguesas del McDonald's de As Termas!», resalta Javi. «Yo tiré una bola de 12 kilos», le solapa Manuel. «Más despacio, hablad de uno en uno porque sino no se os entiende», media con responsabilidad Andrea, que con once años y medio es la más veterana. El secretariado hace una valoración muy positiva de la iniciativa. También impulsan talleres de hábitos saludables, como prevención del tabaquismo en colaboración con Aliad.