El guardia coordinador de la operación Telaraña no mostró duda alguna de que la arousana María Luisa R. F. está detrás de una entrega de algo más de 600 gramos de cocaína para distribuir en A Mariña. Aunque nadie la vio en el A-3 que se acercó hasta un tanatorio de Vilagarcía para dar el paquete a uno de los acusados que iba en un llamativo Ibiza amarillo, los guardias la acusan por varias razones: el coche era de su madre y fue reconocida por al menos dos de los implicados. Uno de ellos lo hizo a través de una fotos. Además, explicaron, tenía antecedentes por tráfico de drogas. Asimismo hubo comunicaciones telefónicas entre esta mujer y uno de los cabecillas. No descartan que su novio, por aquel entonces (verano de 2007) estaba en prisión, estuviera de tras de todo.
La fiscal no tuvo dudas a la hora de mantenerle la petición de siete años de cárcel, porque fue identificada claramente como «unha chica bajita y rellenita». Reconoció que era cierto que los agentes no la habían visto en la entrega, «pero hay una serie de indicios que apuntan a ella».
El abogado, un familiar de la acusada, trató de desmontar las poco contundentes pruebas en contra de su parienta. «Hay material suficiente para decir que no hay ninguna prueba», dijo. Acto seguido recordó que Santiago I., uno de los principales implicados, le dijo a la policía que contactaba con la novia de un tal Rubén y a otro al que le enseñaron fotos de la imputada le dan como hecho que es la novia de este joven. Significó que era una ligereza absoluta referirse a la novia de Rubén porque, destacó, por aquel entonces no era la pareja sentimental de este hombre «y no se sabe quién era». «El engranaje chirría», relató el abogado pontevedrés refiriéndose a la teoría de los investigadores.
El defensor de María Luisa destacó, a su vez, que las declaraciones de los investigadores eran contradictorias. De hecho, durante su intervención, dijeron no acordarse de muchos aspectos y reconocieron que pruebas consideradas como fundamentales, llevadas a cabo por algún juzgado e Vilagarcía, no llegaron a ser incorporadas a la causa que estaba abierta en Lugo.
Los guardias volvieron a recordar que la entrega de los 600 gramos de droga fue en las cercanías de un tanatorio de Vilagarcía hasta donde llegaron los dos vehículos que conducían las personas que participaron en la operación que seguían los agentes.