El proyecto Initia permite a estudiantes de cuatro institutos de la capital participar como miembros del equipo en investigaciones que lideran profesores del Campus
08 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El profesor e investigador de la USC Marcelino Maneiro lleva varios años buscando un blanqueador de papel menos contaminante y tan eficaz como el cloro. Maneiro es químico y, por lo tanto, esta tarea puede presuponérsele, pero lo que no es tan corriente es que dos de sus compañeros de laboratorio todavía no hayan empezado el bachillerato.
Maneiro es uno de los investigadores del Campus que aceptó participar en el proyecto Initia y «acoger» en su grupo a dos alumnos de cuarto de la ESO: Xandro Vidal, del Lucus Augusti, y Ying Yang, del instituto A Piringalla. «Eles están aquí voluntariamente. É como unha actividade extra e unha oportunidade de ter un contacto coa Universidade e a investigación», explicó el profesor de Química Inorgánica junto a los dos menores.
La sociedad científica Xigma Xi puso en marcha el proyecto Initia hace varios años en Estados Unidos, con el objetivo de acercar la Universidad a adolescentes trabajadores, pero con dificultades para estudiar una carrera por distintos motivos, familiares o sociales. El presidente de la sección Ibérica de Xigma Xi, el profesor del Campus Urbano Fra, decidió realizarlo en Lugo y ahora, además de ir por la tercera edición, cuenta con varios premios.
«Este año participan alumnos del Politécnico, del Femenino, del Lucus Augusti y de A Piringalla -señaló Fra- Sugerimos que sean de cuarto de la ESO o primero de Bachillerato porque se les presupone cierta madurez y se les puede encomendar responsabilidad».
Preparación
En el caso de Xandro Vidal y Ying Yang, la madurez y la timidez son las propias a los 16 años. De hecho, Vidal no dudó al contestar que quiso participar en el proyecto de blanqueo de papel porque «era el más relacionado con los laboratorios de química y me pareció muy interesante». Las responsabilidades en el laboratorio 33 de la facultad de Ciencias, en cambio, empezarán a llegar a partir de ahora.
Su tutor, Marcelino Maneiro, señaló que «necesitan un tempo para desarrollarse. Ata o de agora non estaban formados no manexo dos instrumentos. Necesitan un tempo, e alguén que te enxeñe». Y eso es a lo que se han dedicado cada miércoles por la tarde desde finales de diciembre, a habituarse con el material y a saber para qué sirve cada cosa. «O rotavapor, por exemplo, é un instrumento impensable nun instituto, pero imprescindible para síntesis en química», dijo Maneiro, quien también les ha enseñado aplicaciones de equipos que ni siquiera se utilizan en los primeros cursos de carrera, como es el caso del espectómetro ultravioleta visible, que sirve para medir la coloración de las disoluciones.
Ellos atienden en silencio y corroboran la importancia del proyecto porque, según dicen, en el instituto no hacen prácticas en el laboratorio. «Cuando bajamos, hacemos prácticas ínfimas», aseguró Vidal. Para él, el laboratorio es más que una experiencia porque tiene claro que va a estudiar Químicas. Ying Yang, siempre sonriente pero mucho más tímida, aún no lo sabe.